lunes, 20 de julio de 2009

ESPEJISMO LUNAR

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Un nuevo paisaje se abrió para la Humanidad. La Luna entró por los televisores y un hombrecillo blanco estaba allí, pisando un erial llano y grisáceo, aparentemente estéril, donde clavó su bandera, justo en lo que siempre fue territorio de los soñadores, de los poetas, de los exiliados del tedio, de los ausentes de este mundo.

Quienes asistieron a la retransmisión de las imágenes no volvieron a ver la Luna de igual manera. Esa Luna de las noches frías de enero, la de las mareas vivas y las mareas muertas en la mar, la que según su fase promueve o retiene la producción de frutos vegetales, la intangible luminaria de los paisajes nocturnos…era ya un paraje pisado, casi humano, pre-doméstico.

Los románticos se dolieron con aquello. Los fervientes del progreso se crecieron. Los escépticos realimentaron su incredulidad. Y los niños quisieron más que nunca ser astronautas, héroes de la Luna.

Nosotros jugábamos a que éramos la NASA. Varios compañeros de clase decidimos lanzar un cohete tripulado. Mi misión fue construir la cápsula de la nave, un habitáculo donde alojar a nuestro cosmonauta: una mosca capturada al azar. El combustible sería pólvora casera y la estación de lanzamiento un parque del barrio. Pocos días antes de la ignición el proyecto fracasó. Afortunadamente para la mosca, que siguió volando por sus propios medios, y para nosotros, que nos libramos de que alguna mano saliera por los aires.

En recuerdo de aquellos tiempos y aquellas sensaciones contrapuestas. En homenaje a ese satélite que alumbra noches llenas con su belleza. Y en memoria de la que pudo ser la primera mosca astronauta...os dejo esta entrada y este videoclip.



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13 comentarios:

Máster en Nubes dijo...

Bueno, qué recuerdos, yo creo que todos hemos querido ser alguna vez astronautas, Francisco. En cualquier caso recuerdo ese día, mi padre lo vio con mi hermano Juan muy pequeñito sentado en sus rodillas, a mí me lo contaron luego, era emocionante.

Pero junto a eso siempre me acuerdo de Cyrano y la luna, les tengo asociados ;-)

Jesús Dorda dijo...

También a mi estos días de cumpleaños lunero me han venido los recuerdos de un verano pasado en una especie de campamento en un colegio de curas en Blanes. Esa noche nos dejaron quedarnos hasta tarde en la sala de televisión y se me caían los ojos esperando a que el astronauta saliese del módulo de una puñetera vez.
¡Bien por la mosconauta que se libró por la anulacón del viaje! Cosas peores les hice yo a otras que no tuvieron tanta suerte. ¿Ves? los niños de ahora no martirizan animalillos, pero antes estaba a la orden del día. Algo hemos mejorado. Habrá que confiar en el futuro.

Ars Natura dijo...

Muy buena la última frase del vídeo, jejeje. Al final no va a estar tan deshabitada la Luna...

Javier 16 dijo...

La luna que más guardo en mi mente es la luna llena. Ella, me permitía durante la noche, anotar las horas de observación y canto del búho real.
Una sensación extraña pero, fascinante.

Saludos.

Mamen dijo...

A mí me faltaban dos añitos y medio para nacer. Muy bueno el vídeo, jajajajaja...;) Y el post!

Yo me hubiera debatido entre una postura romántica y escéptica, conociéndome...

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

He bajado de la Luna a conversar un ratito.

Aurora (Master en nubes), primero pedirte (por favor) que me llames Javier olvidando el Francisco a secas, ya que no ejerzo de tal. En efecto, Cyrano quedó unido a la Luna por obra de su imaginación literaria. La Luna se ha reflejado en miles de páginas blancas a lo largo de la Historia.

Entre esas páginas, por lo que veo (y leo), se encuentran las de los cuadernos de campo de Javier 16 (La Naturaleza que nos queda). Mientras escribía a su luz acompañado de (acompañando a) los búhos reales. Preclara nocturnidad.

Nocturnidad que me consta ha profesado también Jesús (Notas de campo y jardín) muchas noches a la búsqueda de anfibios. Menos nocturnos éramos en el trasnoche discotequero en esos tiempos.

Como bien dice Goyo (Ars Natura), no está tan deshabitada la Luna. Ni siquiera deshabituada a la presencia humana. Muchos somos los que gozamos en ella de largas estancias.

Incluso, aquellos que, como Mamen (Mi mar azul), no habían nacido cuando nos pisotearon la Luna. Mamen debía ser aún una porción flotante de materia cósmica. Y seguramente aún conserva parte de esa identidad.

Todos somos cosmos. En alguna forma el espacio exterior (el gran paisaje de todos los tiempos), con la Luna como gran protagonista, sostiene nuestras vidas.

Y, dicho esto, podéis iros a echar una siesta a la sombra del sol...o una cabezadita bajo la Luna y las estrellas.

Saludos.

Montse Viver dijo...

Me gusta tu sentido del humor mezclado sabiamente con una pizca de poesia, palpable en tus comentarios y en el video de la mosca astronauta.
Cuando empecé como bloguera no imaginaba que encontraría tantas personas valiosas en muchos sentidos, y me regocijo cuando encuentro otra más.
Curioso lo que dices de tu primer nombre (Francisco), en el otro comentario que he hecho, prescindí de él, aún sin haber leido tu recomendación aquí.
Me gusta empezar las lecturas por el final, ya ves tu!

Hasta pronto.

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

Me parece estupendo, Montse, que te guste empezar por el final. Al fin y al cabo este es El Último Rincón, no el primero ni el segundo.

Te agradezco tus amables palabras. Espero que nos veamos de Luna en Luna, y de blog en blog.

Hasta luego.

Sara dijo...

A mí aún me faltaban unos meses para llegar al mundo.

No sé por qué, supongo que porque no lo viví, pero siempre he sentido algo de recelo sobre todo aquello. Creo que realmente se llegó a la Luna, pero hay cosas aún que no han quedado del todo aclaradas.

Saludos

Miguel dijo...

Siempre me quedará una pequeña duda sobre si todo aquello fue cierto o no. Quizás me quede con la duda para los restos.

Saludos

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

Bajo otro ratito de la Luna. Saludos especiales a Sara y Miguel, que espero vuelvan a darse paseos lunares (o terrestres) por El Último Rincón.

Sara (Versos azules para el alma), supongo que tienes razón al decir que, en relación a la llegada del hombre a la Luna, hay cosas que no han quedado del todo aclaradas. Tengamos en cuenta que, cuestiones científicas aparte, aquello tuvo mucho de política y propaganda Made in USA. Incluso, es muy posible que al ser un asunto de Estado, sean numerosas las circunstancias que quedaron selladas por el Top Secret.

Miguel (Mis fotos de Madrid), la duda es razonable. Siempre lo es. ¿Siempre lo es?. No lo sé, tengo dudas...Pero, sea como fuere, se llegara entonces por primera vez, o fuera más tarde, o tal vez nunca, aquellas imágenes tienen un halo de espejismo lunar.

Bueno, regreso a mi Luna. Saludos y hasta pronto.

Fernando Ávila dijo...

Hola Javier:

Pues aquella noche mágica del 20 de julio de 1969 yo estaba en una colonia de verano en Fuengirola. Nos sacaron al patio a todos los niños. Recuerdo el televisor con las imágenes en blanco y negro de un astronauta dando pasos de payaso sobre la superficie lunar. Luego supimos que aquélla superficie era terrenal, polvo echado en los estudios de la Metro Goldwyn Mayer en Londres. La fotografía en la Luna era imposible y la propaganda del éxito necesaria. Aunque llegaron había que aparentarlo.
Pongamos los pies sobre la Tierra y disfrutemos de esas noches de luna llena antes que alguien la compre y haga parcelas con vistas al planeta azul.
Que la luna que no nos la toquen, que es tesoro de cada uno.
Es luz de noche y sombra de día.
Eterno espejo de nuestra melancolía.

Un abrazo,

Fernando

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

Hola, Fernando (Grajera Natural), ¿qué tal por el planeta Grajera?.

Lo de si fue o no un montaje, pues, qué te voy a decir...Podemos dudar de todo. A mi me gusta la versión de que aquellas imágenes fueron reales y sin montaje alguno. En aquella época había más fe en la ciencia y a muy poca gente se le pasaba por la cabeza que la Humanidad (bueno, una parte muy reducida y poderosa) no fuera capaz de eso y de más. Pero, hoy hay argumentos tanto a favor como en contra.

Lo importante, como dices, es que la Luna siga siendo un tesoro de todos y no de unos pocos (de los de siempre, vamos).

Abrazos para ti y saludos a la Luna de Grajera.

Me vuelvo a mi Luna. Aunque, con el trajín de subir y bajar, me estoy planteando hacer escala en la estación espacial internacional. Creo que tienen una buena cafetería y un televisor de plasma gigante con pases continuos de películas de ciencia ficción...