miércoles, 19 de mayo de 2010

CRISIS, BROTES VERDES…y encinas secas

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La mala noticia

A finales del verano de 2009 observé algo que jamás había visto en mis 33 años de naturalista de campo, súbitamente algunas encinas del centro ibérico viraron del verde al marrón. Fenómeno perceptible en buena parte de los paisajes de la rampa de la Sierra de Guadarrama, vertiente madrileña.

No sólo encinas (Quercus ilex subsp. ballota). En menor proporción sucumbieron enebros de la miera (Juniperus oxycedrus), particularmente resistentes a la sequía estival.



Hubo quien lo diagnosticó como un episodio de la seca de la encina, síndrome que suele achacarse a un microorganismo llamado Phytophthora cinnamomi. No es hongo sino un oomicete (del grupo de los protistas).

El asunto no era halagüeño. Con preocupación hice observaciones para averiguar qué estaba sucediendo en aquella zona ¿Corrían peligro de desaparecer las encinas?


Algunas observaciones

Pronto advertí que la mayoría de árboles afectados (incluidos los enebros) eran ejemplares establecidos sobre suelos poco profundos o muy drenados en laderas soleadas del roquedo granítico. Una alta proporción son árboles pequeños o jóvenes.

Es muy posible que los árboles se secaran a consecuencia de la severa sequía padecida en 2009 acentuada, además, por las altas temperaturas registradas desde primavera a finales del otoño. Difícilmente el mérito sea de Phytophthora cinnamomi puesto que requiere suelos húmedos, tanto que el grupo a que pertenece es incluido por los científicos junto a las algas pardas y las diatomeas.

 

La buena noticia
 
Tuve que aguardar hasta la floración y rebrote de las encinas para ver qué ha sido de aquellos árboles “muertos”. Confieso que confiaba en la enorme resistencia y vitalidad de la especie…Y en general, hay motivos para la esperanza. Han salido los primeros brotes verdes, tras una rigurosa crisis de estrés hídrico.
 


El aspecto de los árboles afectados es aún deplorable, con casi todas sus ramas mondas y lirondas por las frecuentes lluvias y nevadas de este invierno-primavera.

Hay encinas, especialmente las grandes, que no dan síntomas de recuperación careciendo de brotes de rama y de vástagos de cepa. Aunque veo una de aproximadamente 40 cm de diámetro rebrotando en las ramas, incluso desde el tronco.



Por su parte, las encinas jóvenes rebrotan de rama y alguna, completamente seca, renace del suelo.

La profusión de brotes verdes en las ramitas terminales del año pasado (donde se interrumpió el crecimiento) parece confirmar que no se trata de enfermedad o ataque sino de insoportable estrés hídrico.



Y la pregunta es…

¿Volverá a suceder? Esperemos que no y, si es así, que sea lo más tarde posible, porque los daños causados pueden ser acumulativos debilitando fatalmente a los árboles que renacieron.

El invierno-primavera de 2010, abundante en agua, ha reverdecido a las encinas. ¿Pero habrá favorecido esa humedad a Phytophthora cinnamomi?

Demos gracias a la vitalidad de la encina, seguramente adquirida en el padecimiento de demasiadas penurias como especie. Pero no olvidemos que el cambio climático podría repetir e intensificar estos sucesos.


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24 comentarios:

Pilar dijo...

pues soplaré el vilano para que no vuelvan a darnos esos sustos las encinas¡¡¡ ^__^
aquí creo que ha sido el exceso de agua, en cambio, el que mató los romeros...
saludos

ANZAGA dijo...

A ver si estos rebrotes pasan rápido a la economía. Perdona pero no he podido evitar la comparación...

A las pobres encinas les llega últimamente de todo. Esperemos que hayan sido los períodos de sequía que todo el mundo parece ahora haber olvidado.

Abrazos.

Wili y Colasina. dijo...

Ojalá sea una circustancia pasajera, aunque el clima y sus cambios por nuestra culpa, a saber que futuro les depara. Lamentable.
Saludos.

Fernando J. Feliu dijo...

La verdad es que esta observación,coincide con la impresión que tuve hace unos años al ver secarse las carrascas de la zona que hay entre Formiche Alto y El Castellar (Teruel), que por suerte se recuperaron sin problemas. (Aunque en este caso hablamos de suelos de roca caliza poco profundos).
Gracias por tranquilizarnos, al menos de momento...


Un saludo.

Ars Natura dijo...

LAs encinas son muy fuertes, he visto rebrotar ejemplares grandes después de haberse quemado enteritos. Aunque como tú bien dices si esto vuelve a ocurrir el desastre será mayor y más severo y serán cada vez menos reversibles sus consecuencias.

Hacia dónde vamos? hacia el calentamiento global o hacia una glaciación? porque hay defensores de ambas posturas...

Un saludo Javier

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

¡Sopla, sopla! Pilar, para que no se repita.
Está visto que nunca llueve al gusto de todos, aunque seguro que esos romeros se recuperan. El monte mediterráneo está muy preparado para las crisis.
Saludos para ti.

Así sea, Anzaga. Lo de la comparación con la economía está justificado, servidor mismo la ha provocado.
Una lección podemos sacar de estos asuntos (económicos y ecológicos): para sobrevivir mejor a las crisis hay que estar muy curtidos en crisis. Las crisis siempre ponen de manifiesto las debilidades...y las fortalezas (de quienes las superan).
Abrazos también para ti.

Ojalá sea pasajero, Isolino. Aunque existen demasiadas probabilidades de que se repita a corto y medio plazo si prosigue el calentamiento de la atmósfera.
Saludos para los dos (Wili y Colasina)

Hola, Fernando. El episodio que refiero se circunscribe al piedemonte madrileño (rampa serrana) del sistema central, donde -de momento- la "seca de la encina" no parece causar problemas. Supongo que se trata de una crisis ya repetida en el pasado. El problema grave es que en el futuro estas crisis se repitan con demasiada frecuencia e intensidad como para eliminar fragmentos de bosque y matorral mediterráneo en zonas de suelos poco profundos...justo en algunas de nuestras mejores serranías. Un empobrecimiento que nos saldría muy caro.
Otro saludo para ti.

Jesús Dorda dijo...

Pues no sé yo Javier, me gustaría ser así de optimista y espero que rebroten.
En El Pardo, al poco de entrar cuando vas hacia Madrid en el tren, en las primeras zonas llanas a la izquierda, hay unos ejemplares grandes que me temo que están atacados y el año pasado no me suena que lo estuviesen.
Las que yo saqué en mi blog estaban muy cerca del agua en el embalse de Santillana, no creo que allí sufriesen por la sequía.
A ver si me acerco para ver si han rebrotado como dices. Ojalá.

Costea Andrea Mihai dijo...

beautiful images!!

Angel Febrero dijo...

hola javier, las encinas adultas son duras y muchas rebrotan, el problema es de los plantones, que ya no salen adelante como hace años...se regenera poco o casi nada el monte, saludos y un abrazo, Angel

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

Sí, Ars, confiemos en la fortaleza y resistencia de la encina...pero no descuidemos el panorama que se avecina.
Parece que no está muy claro hacia dónde vamos. Digamos que estamos en una pérdida continua de biodiversidad y en un calentamiento que, quizá a largo plazo, derive en un enfriamiento porque la fusión de los casquetes de hielo polar altere las grandes corrientes marinas reguladoras del clima.
Otro saludo para ti.

Te comprendo, Jesús. Ese temor es compartido. Por mis observaciones deduzco que el mayor número de encinas afectadas se da sobre suelos poco profundos y afecta más a encinas jóvenes (que se asentaron en ellos sin poder desarrollar un sistema de raíces profundas). Viajando en tren hacia Madrid veo más encinas secas en el piedemonte serrano de Guadarrama, hasta más o menos Torrelodones (donde se sitúa el borde de la rampa serrana y los suelos aún son pedregosos). Entrando en el monte de El Pardo hay una gran diferencia, comparativamente se observa pocos ejemplares secos (por la profundidad de sus raíces en la espesura de las arcosas de Madrid)...aunque sí he visto algunos.
En cuanto al embalse de Santillana, si están tan cerca del agua, quizá sean ejemplares afectados por la seca de la encina puesto que Phytophthora cinnamomi ataca en suelos con suficiente humedad. En ese caso no se trataría de una crisis por estrés hídrico como ha sucedido a las encinas a que me refiero en esta entrada.
Esperemos que los brotes verdes sean suficientemente fuertes y duraderos.
Un abrazo.

¡Thank you very much, Costea!

Pues sí, Ángel, lo de los plantones o las nuevas plantas germinadas de la bellota es otra cuestión. En nada ayudan los inviernos y primaveras secas. Ojalá que esta bendita primavera esté sacando a muchos adelante (con permiso del ganado y los hervíboros salvajes)
Otro abrazo para ti.

Bibiano Montes dijo...

Sufridos árboles curtidos en el ambiente mediterráneo que aguantan "lo que le echen" , pero hasta cierto punto. A largo plazo, en ambientes más áridos y donde hoy las condiciones están casi en su límite me temo que no les irá nada bien.

Santa dijo...

Hola me fijaré cuando vaya a La Pedri...

Y luego queda el riesgo de incencio con tanto árbol semi seco ¿NO?

Un abrazo

Mabel G. dijo...

Fco. Javier, estoy aprendiendo un montón de sólo leer tu Blog.
Gracias !!! Un abrazo, amigo !

Javier 16 dijo...

Vaya papel para las castigadas encinas. Espero que esa fortaleza de toda la vida que acompañó a nuestras extendidas encinas, siga dotándolas de los elementos defensivos suficientes para superar el maldito estres y sus consecuencias.
Saludos.

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

En efecto, Bibiano. Lo peor para el futuro (de seguir como hasta el momento) está en los límites de la aridez para estos árboles mediterráneos. Límites que se encuentran muy definidos en el sureste ibérico, pero que también pueden estar generándose en suelos muy superficiales y drenados de otras zonas hasta ahora no tan áridas.

Casualmente, Santa, en la Pedriza de Manzanares no es donde más afectó este episodio, y eso que allí las encinas crecen prácticamente sobre la roca, o quizá porque se trate de ejemplares que lograron establecerse profundizando lo suficiente como para acceder a capas con cierta humedad.
El riesgo de incendio es doble en estos casos, por los árboles secos o casi secos y por las altas temperaturas y sequías prolongadas.
Otro abrazo para ti.

Hola, Mabel. Muchas gracias por tus palabras. Todos aprendemos, sólo hace falta mirar a nuestro alrededor (y hacerse preguntas).
Otro abrazo amistoso para ti.

El dios o la diosa de las encinas te oiga, Javier. Prefiero no imaginar lo que sería este país sin las encinas.
Saludos para ti.

Lluís Sogorb dijo...

En mi reciente periplo por tierras extremeñas he podido comprobar sobre el terreno todos los aspectos que apuntabas en tu entrada acerca de las dehesas y... lamentablemente también la muerte de ejemplares como apuntas ahora. Sobretodo en lo que pude recorrer de la provincia de Badajoz.
Hace unas semanas "El escarabajo verde" afrontaba este tema, con unas perspectivas nada halagüeñas para las dehesas. Esperemos que vuelva a encontrarse el entendimiento entre hombre y naturaleza que permita la supervivencia de este ecosistema. Saludos

Ramuol dijo...

Es asombrosa la capacidad de resistencia de estos árboles, nos dejan maravillados con estos resurgimientos cual Ave Fenix!!
Esperemos que les de tiempo a recuperarse antes de que la sequía vuelva, porque volverá seguramente!!
Me alegro mucho de que poco a poco vuelvan a rebrotar, es una buena noticia Javier!!
Saludos

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

Ese entendimiento, Lluís, entre hombre y Naturaleza pasa, en el caso de las dehesas, por mantener su uso fundamental como paisaje ganadero sin forzar la carga soportable por los pastos ni la producción de las encinas (y favoreciendo su regeneración).
Saludos para ti.

Sí que es buena noticia, Ramuol, aunque veremos por cuánto tiempo. Toda resistencia tiene un límite, ojalá no lleguemos a conocer dónde está el límite de los encinares.
Saludos también para ti.

Roberto dijo...

Javier, fíjate si serán duras las encinas que no se pueden ni comer... Nosotros tenemos una plantada hace diez años (ya conoces cual) y mira que será dura la jodida que ha crecido un céntimetro; se resiste de lo dura que es. Ten siempre en cuenta la sabiduría popular y déjate de hongos ni... "ninguna encina cae del primer hachazo" o algo similar.
Besos
"La familia"

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

Bueno, Roberto, "comer, comer" no es que se coman...pero las bellotas sí son comestibles (especialmente las dulces).
La encina de que me hablas, como cualquier encina joven, dedica sus primeros años a desarrollar un potente y profundo sistema de raíces (lo que supone la garantía de su futura resistencia).
Más o menos, es cierto que ninguna encina cae al primer hachazo...pero también lo es que "si te cae una encina, olvida la aspirina" (refrán de cosecha propia).
Saludos, familia.

Neli dijo...

En ocasiones y por fortuna, las malas noticias abren el camino para las buenas noticias posteriores, como es el caso.

Ojalá no se vuelva a repetir, el cambio climático no debería pasarnos inadvertidos a ninguno, su importancia es tremenda y debemos tener conciencia de ello.

Como siempre, un placer pasar por aqui Javier, gracias por mostrarnos estas imágenes y enseñarnos tantas cosas de primera mano.

Por causas mayores e inesperadas, he estado "ausente" todo este tiempo, pero me pondré al día pronto :-) Ya estoy de vuelta.

Un beso.

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

Gracias por tu visita, Neli.
Las consecuencias de un cambio climático suelen comenzar siendo poco perceptibles...aunque no inadvertidas. El caso de las encinas secas que relato es una muestra de cómo un cambio así afecta especialmente a pequeños enclaves especialmente sensibles (en este caso por falta de suelo o escasa capacidad para retener la humedad).
Espero que todo te vaya bien.
Otro beso para ti.

El Naturalista dijo...

¡Muy interesante! Sospecho que la encina es un árbol muchísimo más resistente de lo que yo mismo pensaba. Una especie de Fénix del monte mediterráneo, vamos... Un saludo.

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

La sospecha es compartida, Naturalista. Es evidente que la subespecie ballota se ha curtido en muchos episodios críticos. Esperemos que siga así.
Otro saludo para ti.