lunes, 5 de mayo de 2014

EL MATORRAL EXCLUYENTE: jaras y ládano

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El dulce aliento de la jara pringosa (Cistus ladanifer) impregna algunos paisajes ibéricos en tal abundancia que basta su olor para confirmar otra primavera.

Los jarales de jara pringosa caracterizan amplias extensiones de matorrales mediterráneos andaluces, extremeños, castellanos, portugueses y también de Galicia o Cataluña. Y lo hacen desde hace siglos sin que apenas regenere el primitivo bosque de encinas que anteriormente ocupara esos lugares.
Jaral de jara pringosa (Cistus ladanifer). Sistema central.


En buena parte esto se debe al láudano o ládano: gomorresina excretada por las jaras pringosas que cubre la cara superior de cada hoja actuando como reflectante de las radiaciones solares. Evita así el recalentamiento de las hojas y también retiene en parte el vapor de agua reduciendo la evapotranspiración del follaje. De cualquier forma, cuando el sol cae a plomo en verano, las jaras pringosas cuelgan hacia abajo las hojas para recibir menos sol. En esos momentos el jaral es tan seguro para echarse una siesta como un patio con tanques de gasolina.

Jara pringosa (Cistus ladanifer) en flor.

El ládano convierte los jarales pringosos en una de las comunidades vegetales más inflamables de cuantas existen en el planeta. Es fácil que ardan, aunque pasen muchos años sin que ocurra y los arbustos lleguen a crecer hasta dos metros y medio. Tarde o temprano, arden. Sin embargo, el fuego no los afecta negativamente, pues abre claros para la germinación de su infinidad de semillas.

Las jaras pringosas crecen sobre terrenos silíceos en los que el encinar primitivo desapareció o sufrió una drástica regresión. Son suelos alterados por la acción humana (cultivos, pastoreo, quemas…) y expuestos a la erosión y la sequedad. Sustratos que han perdido su capa fértil y en los que impera la jara pringosa gracias también al control biológico que ejerce sobre la germinación de otras semillas.

Monte cubierto por jaral pringoso (Cistus ladanifer). Sistema central.

Se ha comprobado que los suelos de estos jarales contienen compuestos aleloquímicos procedentes del ládano que inhiben la germinación y crecimiento de plantas herbáceas potencialmente competidoras. Estas sustancias se corresponden con las contenidas en las hojas de las jaras pringosas, que tampoco favorecen a los microorganismos descomponedores a juzgar por cómo se acumulan durante años en reseca hojarasca.

El ládano, además, ejerce otra función estratégica para la jara pringosa: sus componentes tóxicos flavonoides mantienen a raya a los herbívoros.

Jara pringosa (Cistus ladanifer) en flor.

Así pues, perfumados jarales son lo único que dan de sí numerosos terrenos sometidos al triunfo absoluto del jaral pringoso. Un matorral excluyente, que sólo cede ante el fuego…para volver con fuerza.

Flor de jara pringosa (Cistus ladanifer) variedad de las cinco llagas.



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10 comentarios:

Oscar Martín Estallo dijo...

En Huesca no hay jaras, pero mi padre es de la Sierra de Gata (Cáceres) y ahí hay muchos jarales. Mi tía (que vive en Australia) me contaba que tenía grabado el olor de la jara, que le recordaba a su niñez, cuando acompañaba a mi abuelo al campo. Se me quedó grabado el comentario, pensando en lo bien que deben oler los jarales.... Y mira por donde lo corroboras tú.. :-)

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

En efecto, Óscar, aunque en la provincia de Huesca habitan diversas especies de jaras no existen jarales de jara pringosa. No me extraña que tu tía haya impregnado la memoria de su niñez con el perfume de la jara, puesto que es intenso, dulce y duradero en los jarales durante la primavera y verano. Esta esencia se utiliza en perfumería y su efluvio induce una sensación relajante. Es un regalo que no hay que perderse.
Saludos.

Jesús Dorda dijo...

Sin duda son las jaras una señal de que la primavera ya está aquí, aunque el año pasado con sus lluvias duraron poco. Son una de las flores que más insectos atraen.
Gracias por enlazarme. Ahora voy y te comparto. ¡Ale!
Un abrazo, no pringoso.

Pedro L. Méndez dijo...

En los ecosistemas mediterráneos hay varias pirófitas, pero esta que describes tan bien debe ser una de las mejor adaptadas al fuego. Una planta muy exitosa, sin duda con toda esa batería de "armas" defensivas.

Un saludo

marcelo dijo...

Muy bien. Son además, buenas productoras de polen de alta calidad para las abejas.
La pringosa, aparece en Galicia en la parte más oriental mediterránea. El el interior de Ourense aparece la salvifolius y la monpelensis, si escribo bien.
Buenas tardes javier

Miguel dijo...

Muy buena entrada, me ha parecido muy interesante. Supongo que la acción del hombre, con milenios de quemas para ganarle terreno al bosque y generar pastos para el ganado, ha sido el mejor aliado para esta planta.

Un saludo

victoria dijo...

En mi tierra Tenerife hay colinas de ellos

Por la noche su perfume te embriaga,,,Mis recuerdos de la niñez leyendote me ha regresado a esa estampa

Gracias por compartir

Abrazos

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

Otro abrazo para ti, Jesús, entre aromas de jaras que este año, a buen seguro, prolongarán su floración respondiendo a las altas temperaturas de la primavera.

Las plantas pirófitas, Pedro, tienen un "terreno abonado" en los ambientes mediterráneos, gracias a ellas los matorrales se recuperan con relativa facilidad aunque siempre se mantenga el riesgo de incendio. Es un paradójico equilibrio dinámico. Las jaras pringosas son uno de los mejores ejemplos en nuestros montes.
Mi saludo para ti.

Marcelo, en efecto, las jaras pringosas generan grandes cantidades de polen que saben aprovechar abejas y numerosos insectos. La fauna entomológica encuentra un paraíso en estos matorrales.
Saludos a los jarales gallegos y buen día para ti.

Hola, Miguel. Ciertamente la actividad humana ha sido determinante para el asentamiento y extensión de los jarales pringosos. La eliminación del arbolado y la quema reiterada del matorral para cultivos o ganados abrieron las puertas...y las jaras se encargaron de imponer sus condiciones.
Otro saludo para ti y gracias por venir.

Hola, Victoria. A pesar de la presencia de la jara pringosa (Cistus ladanifer) en Canarias esta especie no es propia de su flora, es pues alóctona. Sin embargo sí es natural del norte del continente africano. Sea como sea, su perfume nos vincula estrechamente a aquellos parajes en que lo hemos disfrutado. Gracias por tu visita. Un abrazo.

Lienzo tierra dijo...

Muy interesante y divulgativa entrada. Siempre aprendiendo. Ya sé alg más de las omnipresentes jaras. Gracias Javier!

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

Gracias a ti por la visita, Mamen. Una de las buenas cosas de la Naturaleza es que su conocimiento parece no tener fin, es un continuo descubrir para todos.
Mis saludos para ti.