viernes, 29 de abril de 2016

APUNTES DEL PAISAJE: campiña del sudeste madrileño

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Paisaje de campiña ubicado en el borde septentrional del páramo de Chinchón (Madrid). Vistas hacia el valle del Tajuña y a un horizonte muy alejado en amplia y despejada panorámica.

Se trata de una antigua cuenca sedimentaria que fue erosionada por los ríos Tajuña y Tajo hasta quedar elevada sobre ellos. Hoy constituye un territorio a caballo entre ambos ríos (interfluvio).




ESTRUCTURA
Paisaje eminentemente agrario dividido en parcelas sobre tierras pardas-blanquecinas (calizas) que surcan carreteras y caminos, además de cableado telefónico y de electricidad, hay edificios (agrarios, residenciales), pequeños cerros, horizonte llano y nubes. 

ORGANIZACIÓN
Mosaico de olivares, viñedo, tierras de cereal, sementeras, barbechos, ribazos, construcciones, cerros y nubes.
Se aprecia la repetición de algunas formas (patrones): nubes en cúmulos, parcelas desiguales, alineamientos, suaves ondulaciones.
Y se perfilan algunos corredores: cultivos alineados (dirección del laboreo), tendidos por los que fluye electricidad o información (teléfono), carreteras y caminos (movilidad de personas y mercancías)




CONECTIVIDAD
Geodinamismo reducido en superficie: el suave relieve apenas facilita el transporte de materiales por gravedad desde zonas poco más elevadas. No se aprecia sistemas de drenaje (cárcavas, arroyos, ríos…) esto implica una importante infiltración del agua de lluvia en el terreno (tierras de calizas del páramo) hacia acuíferos del subsuelo.
Meteodinamismo manifestado en formación de cúmulos (Cumulus humilis) a poca altura sobre suelos calentados por el sol. Son nubes que indican buen tiempo.
Agrodinamismo considerable expresado en la variedad de cultivos y laboreos (tierras removidas, suelos muy despejados, ribazos), así como en el alineamiento de olivos y vides (cultivos perennes con potentes raíces que profundizan algo y se extienden en todas direcciones) sobre suelos labrados aprovechando al máximo tierra, sol y agua. Imperan cultivos en régimen de secano acordes con la escasa precipitación del lugar (la menor pluviosidad de la Comunidad de Madrid, con registros anuales entre 400 y 500 mm. En comparación, Jaén alcanza 552 mm).
Hay sectores de paisaje frutal con presencia de olivar/viñedo que mantienen cierta naturalidad y biodiversidad.
Los estratos vegetales (arbóreo, arbustivo y herbáceo) son artificiales (antrópicos) por corresponder a plantas cultivadas (olivo, viñedo, cereal) separadas en parcelas heterogéneas, esto último indica que la propiedad del suelo y su uso quedan muy repartidos entre la población local.
La principal producción de estos campos es: aceite, olivas, vino, pan, queso y caza.
Uso residencial marginal, localizado en cerros con mejores vistas sobre suelos más secos y menos apropiados para cultivo. De momento el uso residencial no entra en conflicto con este paisaje agrario.


MÁS SOBRE INTERPRETACIÓN DEL PAISAJE en: 
Manual para observar e interpretar paisajes



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