viernes, 31 de marzo de 2017

GALERIA DE LA NATURALEZA: rodando, rodando

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Rodando rodando llegó hasta mí este canto rodado de granito. Su historia es larga, se inicia hace unos 280 millones de años en las entrañas de la Tierra formando parte de una colada de magma que ascendió lentamente -encajada entre otras rocas mucho más antiguas- en el corazón de la cordillera pirenaica, pero aquel magma se enfrió y cristalizó sin salir al exterior quedando convertido en granito.

Hace unos 65 millones de años, el empuje de África contra la península ibérica elevó nuevamente la cordillera pirenaica y aquel granito se alzó hasta lo más alto del Pirineo, en las cumbres del Aneto (3.404 m) y de Maladeta (3.308 m). Así quedó a la vista…y expuesto a la erosión.

Hace entre 70.000 y 13.000 años, el glaciarismo cuaternario arrancó y arrastró bloques de ese granito pirenaico hacia el valle del río Ésera. La alternancia de hielo y deshielo fragmentó aquellos bloques en piedras más pequeñas, que las aguas torrenciales arrebataron con ímpetu golpeando unas con otras. Finalmente, una de ellas reposó un tiempo a la orilla del río, tanto había rodado y rodado que se volvió redonda, casi esférica, algo achatada: como diminuta réplica del planeta Tierra.

Canto rodado de granito. Pirineo aragonés.



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domingo, 5 de marzo de 2017

PEQUEÑOS HALLAZGOS de pinos enanos

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En la entrada que dediqué a las sorprendentes “escobas de brujas” reseñé una publicación científica* de P. P. Ferrer y E. Laguna donde explican que son causadas por bacterias denominadas fitoplasmas.

Pino piñonero (Pinus pinea) con escoba de brujas

Los fitoplasmas alteran el crecimiento del ramaje de los árboles volviéndolo denso y de muy reducido tamaño. Esto genera la bola que conocemos como escoba de brujas.

Cuando el fitoplasma afecta a todo el árbol el resultado es un ejemplar anómalo: de crecimiento lento, escaso porte, abundante y apretado ramaje con hojas mucho más pequeñas de lo habitual. Es un proceso que conduce al enanismo y, en el caso de los pinos, se relaciona con Candidatus Phytoplasma pini.



Pino piñonero (Pinus pinea) afectado de enanismo. Tierra de Pinares (Ávila)

PINOS ENANOS EN LA TIERRA DE PINARES
Todo esto me hace recordar que desde el año 2016 he hallado ejemplares enanos -posiblemente afectados por fitoplasmas- en dos especies de pinos ibéricos localizados en la Tierra de Pinares del centro ibérico. En ambos casos, los pinos enanos conviven con ejemplares normales de su especie, algunos de ellos con escobas de brujas.

En los pinares del sureste de Ávila he fotografiado estas formas enanas de pino piñonero (Pinus pinea):

Pinos piñoneros (Pinus pinea). En primer término: ejemplar afectado de enanismo; al fondo: ejemplar joven de crecimiento normal. Tierra de Pinares (Ávila)

Pareja de pinos piñoneros (Pinus pinea) afectados de enanismo. El tronco de algunos pinos enanos alcanza los 30 cm de diámetro. Tierra de Pinares (Ávila)

Y en pinares del norte de Segovia aparecen estas otras formas enanas de pino resinero (Pinus pinaster):

Ejemplar de pino resinero (Pinus pinaster) afectado de enanismo, con atrofia de brote principal y ramas en cascada. Tierra de Pinares (Segovia)

Pareja de pinos resineros (Pinus pinaster) afectados de enanismo. Tierra de Pinares (Segovia)

Y ALGO MÁS
Hasta la fecha no he encontrado ninguna alusión científica al enanismo en pino resinero, tal vez la publicación de esta entrada sea la primera noticia al respecto. Por su parte, los autores de la publicación arriba comentada indican la relación del fitoplasma Candidatus Phytoplasma pini con formas enanas de pino albar (Pinus sylvestris) y pino carrasco (Pinus halepensis) y posiblemente con la variedad enana del pino piñonero (Pinus pinea var. isodiametrica) que ellos describieron por primera vez en Valencia.

El fitoplasma puede infectar semillas de pinos (p. ej. en piñas de escoba de brujas) y de ellas nacen ejemplares enanos, que en rigor no constituyen una variedad genética.


* SOBRE ENANISMO Y FITOPLASMAS:
Sobre las variedades enanas de Pinus halepensis Mill. y Pinus pinea L. (Pinaceae) 
Por P. Pablo Ferrer Gallego y Emilio Laguna Lumbreras  

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martes, 31 de enero de 2017

El MISTERIO de la SOMBRA SECA

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Enero, a eso de la una del mediodía -con sol suave- una roca de granito proyecta su sombra allá por los 1.200 m de altitud en la Sierra de Hoyo de Manzanares (Madrid)…


-¡Vaya!, ¿Qué tenemos aquí?

-¿Dónde?

-Aquí, junto a la senda. ¿Ha reparado usted en esa porción de suelo absolutamente seco en medio del terreno húmedo, casi resbaladizo?

-Mmm…Ciertamente extraño. La zona seca y la húmeda quedan perfectamente delimitadas coincidiendo con una sombra…que parece succionar el agua del terreno.

-En efecto, es la sombra de una roca. Pero no succiona el agua sino que la mantiene en su sitio.

-Entonces ¿Por qué está seco el suelo sombreado? Si mantiene su agua debería mostrarse oscuro y mojado, como el resto.


-Permítame efectuar una simple averiguación. Hincaré la punta metálica de mi bastón en ambos tipos de suelo…Lo ve: como era de esperar, en suelo húmedo la punta se hunde con facilidad y deja huella…pero en este suelo sombreado y seco la punta no penetra. Por favor golpee ese suelo con su bastón…

-¡Caramba, está tan duro como la roca que lo ensombrece!

-…O tan duro…como el hielo que contiene. El terreno de esta sierra está cargado de humedad, pero se hiela en las noches invernales y deshiela en días tibios, con una excepción: las sombras orientadas al norte y suficientemente amplias, como la de esta roca, capaces de mantener el suelo suficientemente frío, helado y consecuentemente: seco.

- ¡Concluyente, amigo mío!, otro caso resuelto.


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