domingo, 11 de septiembre de 2016

ESPEJISMOS en CARRETERA: una aparente reflexión sobre la refracción de la luz

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Especialmente en verano, cuando el calor aprieta, es frecuente observar en la carretera grandes charcos que reflejan el cielo e incluso algún vehículo que transita entre ellos…la visión se desvanece según avanzamos por la calzada y puede resurgir más adelante.

En realidad es un mero espejismo. No hay agua ni reflejos, sino aire y refracción de la luz.

Reflejar y refractar son conceptos distintos. Cuando la luz “rebota” sobre una superficie hablamos de reflejo, si la luz atraviesa esa superficie y se propaga por un medio de diferente densidad entonces refracta: cambia de velocidad y también altera su trayectoria.

Espejismo sobre asfalto de carretera.

La insolación recalienta el oscuro asfalto, lo que aumenta notablemente la temperatura del aire en contacto con él. Este efecto disminuye hacia arriba y prácticamente no influye a un metro de altura sobre el asfalto.

En consecuencia, en la carretera habrá capas de aire con distinta temperatura y, por tanto, diferente densidad. Parte de la luz procedente del cielo o de superficies del paisaje atraviesa esas capas y modifica en ellas su trayectoria: se curva hacia el suelo y luego hacia arriba (hacia nuestros ojos) generando réplicas totales o parciales de imágenes (cielo, vehículos, postes, señales…) que vemos desplazadas de su posición real.

Espejismo sobre asfalto de autovía.

Si nos hayamos a la distancia y altura adecuadas percibiremos tales imágenes proyectadas sobre el propio asfalto (zona de inflexión en la trayectoria curva de esa luz refractada). En ocasiones esas imágenes aparecen invertidas y en movimiento. El cerebro interpreta todo este fenómeno como reflejos y lo asocia a la presencia de agua. Sin embargo no son reflejos, sino refractos, lo que atisbamos e incluso podemos fotografiar en el asfalto.

Este espejismo se acentúa en carreteras con badenes y en otras depresiones del paisaje, lo que contribuye aún más a confundirlo con láminas de agua.

Espejismo sobre ligeros badenes en asfalto de carretera.


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miércoles, 20 de julio de 2016

¿UNA MIERDA DE BICHO?

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El naturalista observa pequeños excrementos en la terraza de su hogar. Una terraza de muro de ladrillo, repleta de macetas. Por su tamaño, las cagarrutas podrían ser de roedor o murciélago. Pero una mancha blanca bordea su extremo. Eso apunta a un reptil, sin duda, la salamanquesa común (Tarentola mauritanica).

Excremento de salamanquesa común (Tarentola mauritanica) en baldosa de una terraza

La salamanquesa común es realmente común en edificios viejos, y puede serlo en otros recientes aunque cercanos a esos viejos.

El naturalista convivió hace tiempo con una salamanquesa, en la terraza de otra casa. Por entonces acordó repartirse el territorio con ella. Algo similar vio al norte de Marruecos donde las gentes cohabitan con salamanquesas porque limpian de insectos sus casas.

Ahora el naturalista aguarda el día (o la noche) en que la nueva vecina se deje ver. Intuye por dónde se mueve, en qué rincones se refugia. Imagina que lo está viendo mientras él la busca…

Resquicio disponible para salamanquesa común (Tarentola mauritanica)

Entretanto el naturalista está satisfecho. Su terraza es buen hábitat para las plantas que cultiva, para insectos y arácnidos que las visitan, para algún ave que allí se posa y, también, para esa salamanquesa que se caldea en los ladrillos, se oculta en los resquicios, pasea sobre hojas de aloe, bebe agua de macetas y caza confiada en la noche veraniega.

NOTA verídica:
Al día siguiente de publicar este cuento, el naturalista vio a la salamanquesa.


Excrementos de salamanquesa común (Tarentola mauritanica
en hojas de aloe (Aloe vera)


Maceta de barro con piña de pino, adorno disponible para insectos 
y salamanquesa común (Tarentola mauritanica)


Muro de ladrillo, plantas crasas y macetas, 
hábitat de salamanquesa común (Tarentola mauritanica)




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miércoles, 6 de julio de 2016

GALERIA DE LA NATURALEZA: paisaje en arena

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Hace años inicié en el Observatorio de la revista Quercus un apartado que titulé GALERÍA DE LA NATURALEZA. Ahora, con la misma etiqueta, recupero esos textos pulidos y actualizados, e iré añadiendo otros con nuevas imágenes.

GALERÍA DE LA NATURALEZA es un título para registrar pequeños hallazgos, descubrimientos y maravillas de nuestro planeta. Piezas maestras de su Vida y Geología, tan accesibles que suelen pasar desapercibidas. 

Y lo iniciamos frente al Parque Nacional de Doñana, entre el agua y la arena…




GALERIA DE LA NATURALEZA: paisaje en arena

Podría ser una pintura taoísta, figuración de armonía en la montaña. Paisaje remoto de una China milenaria. Horizonte curvo de pliegues majestuosos. Quizá la meditación complementaria de una cordillera y sus vacíos, cada cual diluyéndose en el otro...

Y aún así son líneas de motas oscuras, perfiles, sedimentos de aguas ondulantes, que suben y bajan donde el Guadalquivir y el Atlántico se mezclan. 

A orillas de Sanlúcar de Barrameda, río y mar se inspiran sobre la arena.


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