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domingo, 31 de diciembre de 2023
sábado, 28 de marzo de 2020
PAISAJES desde CASA
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Son estos, tiempos de reclusión. Encerrados entre muros domésticos de cotidianeidad estanca.
Tiempos de aislamiento, sin manos que estrechar, ni besos ni abrazos. Tiempos de reducto ante el ataque invisible de un enemigo ni muerto ni vivo.
Son tiempos en que el paisaje sirve de refugio y esperanza. Paisajes conocidos e interiorizados. Que nos persisten alrededor y recomponen nuestra memoria. Paisajes del día a día, donde hoy se pierde la mirada para ganar un mañana.
Desde casa contemplo el Monte Abantos, sus horas, soles, luces, sombras, lunas, nubes, lluvias, nieblas, nieves, escarchas, vientos, verdores y floraciones. Veo una Naturaleza que se alza, mientras la Vida sigue y el paisaje pasa...
Tiempos de aislamiento, sin manos que estrechar, ni besos ni abrazos. Tiempos de reducto ante el ataque invisible de un enemigo ni muerto ni vivo.
Son tiempos en que el paisaje sirve de refugio y esperanza. Paisajes conocidos e interiorizados. Que nos persisten alrededor y recomponen nuestra memoria. Paisajes del día a día, donde hoy se pierde la mirada para ganar un mañana.
Desde casa contemplo el Monte Abantos, sus horas, soles, luces, sombras, lunas, nubes, lluvias, nieblas, nieves, escarchas, vientos, verdores y floraciones. Veo una Naturaleza que se alza, mientras la Vida sigue y el paisaje pasa...
viernes, 15 de diciembre de 2017
MIRADORES de ESPACIOS NATURALES ¿Integración o desintegración del paisaje?
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CARÁCTER PUNTUAL DE LOS MIRADORES
Cualquier mirador es un punto privilegiado de observación, pero simplemente un punto. Un punto centrífugo que nos proyecta hacia el entorno, nunca un punto centrípeto que intente dirigir nuestra atención hacia el propio mirador. La esencia del mirador reside en su posición estratégica, soportada frecuentemente sobre elementos destacados del relieve. Por tanto, la contemplación respetuosa del paisaje natural implica una escrupulosa integración del mirador en ese relieve, al punto de que permita percibir el territorio sin que seamos percibidos desde él. No obstante, tal punto de vista ha variado el enfoque con los siglos y las modas.
MIRANDO MIRADORES
El mirador de cristal suspendido en la Aiguille du Midi sigue una tendencia actual que equipara los miradores de espacios naturales con atracciones turísticas.
En marzo de 2007 se inauguró en un cañón lateral del Gran Cañón del Colorado (EEUU): el Grand Canyon Sky-walk, mirador voladizo a modo de pasarela en forma de U cuyo suelo de cristal asoma a un vacío superior a 1.000 metros.
No tardó mucho en hacer otro tanto China. En algunos espacios naturales han tendido pasarelas de cristal sobre paisajes abismales, con la transparente intención de incrementar su turismo. En 2015 se abrió en el Parque Geológico Nacional Longgang el mirador con suelo de cristal más largo del mundo, tiene forma de herradura y un recorrido de 26,68 metros sobre 1.010 metros de altura. Y a comienzos de 2017 batieron el récord Guinness con una pasarela voladiza de cristal, la más elevada y larga del mundo, enclavada en el gran cañón del Parque Forestal Nacional Zhangjiajie...donde también existe como atracción el puente de cristal más largo del mundo.
A escala más modesta la moda de los miradores voladizos y acristalados alcanzó los Pirineos en el Mirador del Roc del Quer (Andorra), allí antes bastaba con dos bancos para contemplar el paisaje. En Canarias, el Mirador de Abrante (La Gomera) se extiende 7 metros sobre el aire.
En el centro peninsular se planea insertar miradores de atracción turística en paisajes destacados de tierras segovianas, concretamente sobre el actual mirador de Piedras Llanas, junto a la ermita de la Virgen de Hontanares, y en Sepúlveda con vistas a su población y al Parque Natural de las Hoces del Río Duratón. Estos proyectos siguen la pauta de los anteriores miradores: dirigir turismo a espacios naturales alterando la integridad del entorno y distrayendo al observador en su percepción del paisaje. Sin duda, esto equivale a negar el paisaje ¡Mira por dónde!
Más sobre miradores proyectados en Segovia:
Deconstruyendo paisajes segovianos
Artículo de Fco. Javier Barbadillo en la web de Foro Geobiosfera
Más sobre arquitectura de miradores:
Plataforma arquitectura: miradores
Un mirador es una ubicación que permite contemplar el paisaje de modo amplio, panorámico. Generalmente en emplazamientos elevados del territorio, por ello los miradores naturales siempre fueron cumbres, collados y bordes prominentes: acantilados, paredones, páramos, laderas, taludes…
Mirador natural: ladera frente al macizo de Maladeta. Pirineo aragonés
La principal cualidad de un mirador es la facilidad con que nos muestra el paisaje, integrándonos en él como observadores. A este respecto conviene recordar que paisaje es tanto lo que observamos desde el mirador como el propio mirador. Por ello, los miradores situados en espacios naturales -o en recintos históricos- han de ser congruentes con su ambiente y función: deben servir exclusivamente a la contemplación del paisaje.
Mirador de la Senda de los Cazadores,
asentado en los paredones de la izquierda, casi imperceptible.
Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Pirineo aragonés
La misión de cualquier mirador en un enclave natural es amplificar nuestra percepción del entorno escénico, si ello requiere la inserción de una infraestructura (siempre discutible) esa obra ha de ser muy discreta: casi imperceptible. No hay modo de sumirse en un paisaje natural allá donde el mirador es una instalación artificiosa, absolutamente ajena al medio, definida por formas y materiales que le son extraños o dotada de una funcionalidad extravagante.
CARÁCTER PUNTUAL DE LOS MIRADORES
Cualquier mirador es un punto privilegiado de observación, pero simplemente un punto. Un punto centrífugo que nos proyecta hacia el entorno, nunca un punto centrípeto que intente dirigir nuestra atención hacia el propio mirador. La esencia del mirador reside en su posición estratégica, soportada frecuentemente sobre elementos destacados del relieve. Por tanto, la contemplación respetuosa del paisaje natural implica una escrupulosa integración del mirador en ese relieve, al punto de que permita percibir el territorio sin que seamos percibidos desde él. No obstante, tal punto de vista ha variado el enfoque con los siglos y las modas.
MIRANDO MIRADORES
Echemos un vistazo a una lista de miradores -en grado creciente de artificialidad- ligados a diferentes paisajes y épocas…
Mirador natural en la Hoz de Pelegrina, Guadalajara
Mirador natural en la Hoz de Pelegrina.
Parque Natural del Barranco del Río Dulce, Guadalajara (España)
Consiste simplemente en una peña donde asomarse a la Hoz de Pelegrina, labrada entre paredones calizos por el río Dulce. Es un ejemplo de mirador natural, carente de intervención humana sobre el terreno.
Mirador de Javier, Sierra de Guadarrama
Placa del Mirador de Javier.
Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, Madrid (España)
Se trata de una roca a la que han adherido una placa metálica, marca un buen punto de observación sobre la Laguna Grande de Peñalara y el circo glaciar. Al parecer, la placa hace referencia a un montañero muerto en la zona por un alud en enero de 2009
Miradores de Las Barrancas de Castrejón y Calaña, Burujón
Miradores de Las Barrancas de Castrejón y Calaña. Burujón, Toledo (España)
En la provincia de Toledo, junto al río Tajo, la erosión fluvial y pluvial esculpe espesos depósitos de arenas. En las cotas altas una cerca de madera sirve de límite de seguridad a un mirador de moderada artificialidad.
Mirador de Cabeza de Líjar, Sierra de Guadarrama
Mirador en la cumbre de Cabeza de Líjar. Sierra de Guadarrama (España)
Un voluminoso mirador de cumbre con refugio a 1.822,8 m de altitud en el encuentro de las provincias de Ávila, Madrid y Segovia. Es una obra que reutiliza otra anterior: un bunker de la Guerra Civil. La ofensiva artificialidad de aquella infraestructura se intenta compensar con un recubrimiento de piedra local.
Miradores en las cataratas de Iguazú (Argentina y Brasil)
Miradores en las cataratas de Iguazú (Argentina y Brasil)
Pasarelas y plataformas conducen al visitante sobre las aguas. Los materiales constructivos y sus formas son ajenos al lugar, la artificialidad se instala sin contemplaciones y avanza unos pasos más allá del borde mismo de las cataratas.
Mirador de cristal, Aiguille du Midi (3.842 m) (Francia)
Trabajos de mantenimiento en el mirador de cristal Pas dans le vide,
Aiguille du Midi (3.842 m). Alpes (Francia)
Por si fuera poco el anterior complejo turístico excavado y adherido en la roca granítica de esta torre alpina, en 2013 se colgó un mirador de cristal sobre 1.035 metros de vacío. Con vistas al macizo del Mont Blanc…y a pingües beneficios económicos.
Complejo turístico instalado en la Aiguille du Midi (3.842 m). Alpes (Francia)
ARTIFICIALIDAD POR TODO LO ALTO
El mirador de cristal suspendido en la Aiguille du Midi sigue una tendencia actual que equipara los miradores de espacios naturales con atracciones turísticas.
En marzo de 2007 se inauguró en un cañón lateral del Gran Cañón del Colorado (EEUU): el Grand Canyon Sky-walk, mirador voladizo a modo de pasarela en forma de U cuyo suelo de cristal asoma a un vacío superior a 1.000 metros.
No tardó mucho en hacer otro tanto China. En algunos espacios naturales han tendido pasarelas de cristal sobre paisajes abismales, con la transparente intención de incrementar su turismo. En 2015 se abrió en el Parque Geológico Nacional Longgang el mirador con suelo de cristal más largo del mundo, tiene forma de herradura y un recorrido de 26,68 metros sobre 1.010 metros de altura. Y a comienzos de 2017 batieron el récord Guinness con una pasarela voladiza de cristal, la más elevada y larga del mundo, enclavada en el gran cañón del Parque Forestal Nacional Zhangjiajie...donde también existe como atracción el puente de cristal más largo del mundo.
A escala más modesta la moda de los miradores voladizos y acristalados alcanzó los Pirineos en el Mirador del Roc del Quer (Andorra), allí antes bastaba con dos bancos para contemplar el paisaje. En Canarias, el Mirador de Abrante (La Gomera) se extiende 7 metros sobre el aire.
En el centro peninsular se planea insertar miradores de atracción turística en paisajes destacados de tierras segovianas, concretamente sobre el actual mirador de Piedras Llanas, junto a la ermita de la Virgen de Hontanares, y en Sepúlveda con vistas a su población y al Parque Natural de las Hoces del Río Duratón. Estos proyectos siguen la pauta de los anteriores miradores: dirigir turismo a espacios naturales alterando la integridad del entorno y distrayendo al observador en su percepción del paisaje. Sin duda, esto equivale a negar el paisaje ¡Mira por dónde!
Infografía de proyecto del nuevo mirador de Piedras Llanas, Segovia
(Imagen de la Junta de Castilla y León)
Más sobre miradores proyectados en Segovia:
Deconstruyendo paisajes segovianos
Artículo de Fco. Javier Barbadillo en la web de Foro Geobiosfera
Más sobre arquitectura de miradores:
Plataforma arquitectura: miradores
domingo, 11 de septiembre de 2016
ESPEJISMOS en CARRETERA: una aparente reflexión sobre la refracción de la luz
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Especialmente en verano, cuando el calor aprieta, es frecuente observar en la carretera grandes charcos que reflejan el cielo e incluso algún vehículo que transita entre ellos…la visión se desvanece según avanzamos por la calzada y puede resurgir más adelante.
En realidad es un mero espejismo. No hay agua ni reflejos, sino aire y refracción de la luz.
Reflejar y refractar son conceptos distintos. Cuando la luz “rebota” sobre una superficie hablamos de reflejo, si la luz atraviesa esa superficie y se propaga por un medio de diferente densidad entonces refracta: cambia de velocidad y también altera su trayectoria.
En realidad es un mero espejismo. No hay agua ni reflejos, sino aire y refracción de la luz.
Reflejar y refractar son conceptos distintos. Cuando la luz “rebota” sobre una superficie hablamos de reflejo, si la luz atraviesa esa superficie y se propaga por un medio de diferente densidad entonces refracta: cambia de velocidad y también altera su trayectoria.
Espejismo sobre asfalto de carretera.
La insolación recalienta el oscuro asfalto, lo que aumenta notablemente la temperatura del aire en contacto con él. Este efecto disminuye hacia arriba y prácticamente no influye a un metro de altura sobre el asfalto.
En consecuencia, en la carretera habrá capas de aire con distinta temperatura y, por tanto, diferente densidad. Parte de la luz procedente del cielo o de superficies del paisaje atraviesa esas capas y modifica en ellas su trayectoria: se curva hacia el suelo y luego hacia arriba (hacia nuestros ojos) generando réplicas totales o parciales de imágenes (cielo, vehículos, postes, señales…) que vemos desplazadas de su posición real.
En consecuencia, en la carretera habrá capas de aire con distinta temperatura y, por tanto, diferente densidad. Parte de la luz procedente del cielo o de superficies del paisaje atraviesa esas capas y modifica en ellas su trayectoria: se curva hacia el suelo y luego hacia arriba (hacia nuestros ojos) generando réplicas totales o parciales de imágenes (cielo, vehículos, postes, señales…) que vemos desplazadas de su posición real.
Si nos hayamos a la distancia y altura adecuadas percibiremos tales imágenes proyectadas sobre el propio asfalto (zona de inflexión en la trayectoria curva de esa luz refractada). En ocasiones esas imágenes aparecen invertidas y en movimiento. El cerebro interpreta todo este fenómeno como reflejos y lo asocia a la presencia de agua. Sin embargo no son reflejos, sino refractos, lo que atisbamos e incluso podemos fotografiar en el asfalto.
Este espejismo se acentúa en carreteras con badenes y en otras depresiones del paisaje, lo que contribuye aún más a confundirlo con láminas de agua.
Este espejismo se acentúa en carreteras con badenes y en otras depresiones del paisaje, lo que contribuye aún más a confundirlo con láminas de agua.
miércoles, 24 de febrero de 2016
Manual para observar e interpretar paisajes
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Saber leer paisajes es un interesante modo de descubrir el mundo. De eso trata este libro.
Un libro concebido como manual, en su doble sentido: llevarnos de la mano en el conocimiento de los paisajes, y resultar tan manejable que nos sirva de compañía viajando por ellos.
La obra tiene tres partes que conviene seguir en su orden, aunque el libro pueda leerse perfectamente sin observar ninguno (que el lector elija su camino).
La primera parte trata sobre el paisaje y su naturaleza. Intenta definir algo tan complejo mostrándolo en tres dimensiones (naturaleza, observador y tiempo) y en tres planos (físico, vivo y artificial). Aborda la materia de que están hechos, sus formas, la energía que circula por ellos y los cambios a que se ven sometidos con el paso del tiempo. Luego repasa su ecología y la presencia de lo humano en esos paisajes, su naturalidad o artificialidad, su aspecto cultural.
La segunda parte centra la mirada en la percepción del paisaje, en su observación pormenorizada (en qué y cómo fijarse). Como ejercicio práctico desarrolla un modelo de interpretación aplicado a un ejemplo concreto de paisaje. También explica para qué sirve interpretar paisajes.
El libro concluye con un vistazo a los paisajes de España, su diversidad y –a grandes rasgos- sus tipos: paisajes de costa, de ríos, riberas y humedales, forestales, de montaña, montes, serranías, llanuras, paisajes agrarios, ganaderos, urbanos, industriales, paisajes espirituales, mágicos, religiosos, y paisajes del subsuelo.
Todo ampliamente ilustrado con más de 90 fotos en color a lo largo de sus 144 páginas. Y como complemento una bibliografía con libros y documentos para ampliar información.
Quiero agradecer a Víctor J. Hernández, editor de TUNDRA, su iniciativa y amplia visión al promover la publicación en papel de esta obra A LA VENTA EN LIBRERÍAS y en la web de TUNDRA sin gastos de envío a cualquier país.
El autor
Fco Javier Barbadillo Salgado
ÍNDICE de la OBRA
PRIMERA PARTE: el paisaje y su naturaleza
El paisaje por definir
Tres dimensiones del paisaje
Tres planos del paisaje
Física del paisaje: materia y formas
Física del paisaje: energía
Física del paisaje: tiempo y cambios
Biología del paisaje: ecosistemas y biotopos
Antropología del paisaje: naturalidad y artificialidad
Antropología del paisaje: dimensión cultural
SEGUNDA PARTE: el paisaje y su interpretación
Ver un texto no es leerlo
Percepción: lo que nos llega del paisaje
Observación: en qué fijarse
Indicadores biológicos (bioindicadores), algunos ejemplos
Indicadores geológicos y geomorfológicos, algunos ejemplos
Indicadores ecológicos, algunos ejemplos
Indicadores meteorológicos, algunos ejemplos
Interpretación: leer paisajes
Para qué sirve interpretar paisajes
TERCERA PARTE: paisajes de España
España es diferente: en la diversidad de sus paisajes
Paisajes de costa
Paisajes de ríos, riberas y humedales
Paisajes forestales
Paisajes de montaña, montes, serranías
Paisajes de llanuras
Paisajes agrarios
Paisajes ganaderos
Paisajes urbanos
Paisajes industriales
Paisajes espirituales, mágicos, religiosos
Paisajes del subsuelo
Bibliografía: libros y documentos para ampliar información
ENTREVISTA AL AUTOR sobre este libro y los paisajes de su vida, publicada en EL ASOMBRARIO
Un libro concebido como manual, en su doble sentido: llevarnos de la mano en el conocimiento de los paisajes, y resultar tan manejable que nos sirva de compañía viajando por ellos.
La obra tiene tres partes que conviene seguir en su orden, aunque el libro pueda leerse perfectamente sin observar ninguno (que el lector elija su camino).
La primera parte trata sobre el paisaje y su naturaleza. Intenta definir algo tan complejo mostrándolo en tres dimensiones (naturaleza, observador y tiempo) y en tres planos (físico, vivo y artificial). Aborda la materia de que están hechos, sus formas, la energía que circula por ellos y los cambios a que se ven sometidos con el paso del tiempo. Luego repasa su ecología y la presencia de lo humano en esos paisajes, su naturalidad o artificialidad, su aspecto cultural.
La segunda parte centra la mirada en la percepción del paisaje, en su observación pormenorizada (en qué y cómo fijarse). Como ejercicio práctico desarrolla un modelo de interpretación aplicado a un ejemplo concreto de paisaje. También explica para qué sirve interpretar paisajes.
El libro concluye con un vistazo a los paisajes de España, su diversidad y –a grandes rasgos- sus tipos: paisajes de costa, de ríos, riberas y humedales, forestales, de montaña, montes, serranías, llanuras, paisajes agrarios, ganaderos, urbanos, industriales, paisajes espirituales, mágicos, religiosos, y paisajes del subsuelo.
Todo ampliamente ilustrado con más de 90 fotos en color a lo largo de sus 144 páginas. Y como complemento una bibliografía con libros y documentos para ampliar información.
Quiero agradecer a Víctor J. Hernández, editor de TUNDRA, su iniciativa y amplia visión al promover la publicación en papel de esta obra A LA VENTA EN LIBRERÍAS y en la web de TUNDRA sin gastos de envío a cualquier país.
El autor
Fco Javier Barbadillo Salgado
ÍNDICE de la OBRA
PRIMERA PARTE: el paisaje y su naturaleza
El paisaje por definir
Tres dimensiones del paisaje
Tres planos del paisaje
Física del paisaje: materia y formas
Física del paisaje: energía
Física del paisaje: tiempo y cambios
Biología del paisaje: ecosistemas y biotopos
Antropología del paisaje: naturalidad y artificialidad
Antropología del paisaje: dimensión cultural
SEGUNDA PARTE: el paisaje y su interpretación
Ver un texto no es leerlo
Percepción: lo que nos llega del paisaje
Observación: en qué fijarse
Indicadores biológicos (bioindicadores), algunos ejemplos
Indicadores geológicos y geomorfológicos, algunos ejemplos
Indicadores ecológicos, algunos ejemplos
Indicadores meteorológicos, algunos ejemplos
Interpretación: leer paisajes
Para qué sirve interpretar paisajes
TERCERA PARTE: paisajes de España
España es diferente: en la diversidad de sus paisajes
Paisajes de costa
Paisajes de ríos, riberas y humedales
Paisajes forestales
Paisajes de montaña, montes, serranías
Paisajes de llanuras
Paisajes agrarios
Paisajes ganaderos
Paisajes urbanos
Paisajes industriales
Paisajes espirituales, mágicos, religiosos
Paisajes del subsuelo
Bibliografía: libros y documentos para ampliar información
ENTREVISTA AL AUTOR sobre este libro y los paisajes de su vida, publicada en EL ASOMBRARIO
ENTREVISTA AL AUTOR sobre este libro, publicada en el programa de Radio Sintonía: Del jable al Malpey (desde minuto 32:50)
jueves, 28 de enero de 2016
En ocasiones, VEO CARAS
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Dos ojos, una boca…y a lo sumo una nariz. Ya tenemos una cara humana, o más bien su representación simbólica, siempre que estén adecuadamente ubicados los ojos, nariz y boca. Si no es así, el modelo del rostro falla y no percibimos cara alguna.
El cerebro humano tiende a trabajar con patrones, formas que se repiten. La cara humana es uno de ellos, y de no poca importancia en nuestra vida social.
A partir de los 2 ó 3 meses de edad ya somos capaces de distinguir una cara con sus elementos correctamente situados. A los seis meses podemos diferenciar entre rostros de monos, sin embargo, hacia los nueve meses vamos perdiendo esa habilidad para centrarnos paulatinamente en las caras humanas.
Durante nuestra vida recibimos gran parte de la información del entorno a través de la vista. Y siendo una especie tan social hemos aprendido a vernos cara a cara con nuestros semejantes, para reconocerlos individualmente e interpretar sus emociones e intenciones. El patrón de la cara humana está muy presente en nosotros, tanto que podemos ver caras incluso donde no las hay, basta con que percibamos formas lejanamente comparables a ojos, nariz y boca (incluso aunque falte la nariz).
A partir de los 2 ó 3 meses de edad ya somos capaces de distinguir una cara con sus elementos correctamente situados. A los seis meses podemos diferenciar entre rostros de monos, sin embargo, hacia los nueve meses vamos perdiendo esa habilidad para centrarnos paulatinamente en las caras humanas.
Durante nuestra vida recibimos gran parte de la información del entorno a través de la vista. Y siendo una especie tan social hemos aprendido a vernos cara a cara con nuestros semejantes, para reconocerlos individualmente e interpretar sus emociones e intenciones. El patrón de la cara humana está muy presente en nosotros, tanto que podemos ver caras incluso donde no las hay, basta con que percibamos formas lejanamente comparables a ojos, nariz y boca (incluso aunque falte la nariz).
Estamos rodeados de caras: en nuestra casa, en la calle, en las rocas, en cualquier paisaje, y hasta en un tarro de pimentón…
Temas:
percepción del paisaje,
varios
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