miércoles, 24 de noviembre de 2010

LA ABOMINABLE INDUSTRIA DE LAS NIEVES (Capítulo 1)

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EL ESQUIADOR ALPINO NO AMA LA MONTAÑA

Me explico. Hablo de esquí de pistas o esquí alpino. Y hablo de alta montaña: paisaje elevado, inabarcable, inhóspito, terriblemente bello.


Las estaciones de esquí alpino recortan altura a la montaña mediante accesos de asfalto y remontes de metal electrificado. Ponen coto al horizonte con taquillas, postes, protecciones y balizas. Domestican al frío y las ventiscas en hoteles, restaurantes, cafeterías, tiendas y centros comerciales. Asolan la hermosa inutilidad de las cumbres a cambio de unos miles de millones de monedas de ocio.


Cualquier montañero, cualquier naturalista, cualquier especialista en el medio altimontano conoce los graves impactos que las estaciones de esquí alpino infringen al medio físico, sus ecosistemas y procesos, al paisaje, las culturas locales y la socioeconomía de amplias áreas alrededor de esas estaciones.

Un ambiente hostil

La alta montaña es un ambiente hostil para la Vida, lo que no significa que sea incapaz de albergar especies y ecosistemas. Precisamente, las dificultades que impone han generado y modelado formas vitales y relaciones ecológicas altamente especializadas que afrontan con éxito la meteorología extrema, la intensa radiación solar, la precariedad del oxígeno, o esa implacable fuerza de la gravedad que tiende a llevarse todo cuesta abajo.


A ritmo lento

La Vida se adapta a la alta montaña, con ritmo lento, por los serios inconvenientes que hay que superar. Debió ser un ritmo excesivamente lento para sus primeros colonizadores, es lento para quienes perviven con éxito en ella…y resulta de una lentitud alarmante recuperando especies y espacios agredidos.


De modo que la Vida de la alta montaña corre serio peligro cuando se enfrenta a algo para lo que no está preparada. En España, las estaciones de esquí alpino hacen caso omiso de esa tremenda vulnerabilidad, pues se instalan en ambientes plenamente altimontanos: a partir de los 1.600 m en las montañas de la mitad Norte y de unos 2.000 m en la mitad Sur, cotas mínimas para la banda de nieve explotable.



En el próximo CAPÍTULO 2
Lo que miles de esquiadores no ven (o prefieren no ver) 

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20 comentarios:

Miazuldemar dijo...

Qué bueno Fco. Javier. Deseando leer la segunda parte. Cuánta razón. Qué pena que siempre prime el dinero. Es muy triste.

frikosal dijo...

Toda la razón.
Estoy tratando de añadirte a la lista de blogs que tengo pero por alguna razón el tuyo no funciona. Tienes desactivado el RSS o algo por el estilo?

Montse dijo...

Estoy de acuerdo contigo, el esquiador alpino va a hacer deporte y el paisaje del entorno le importa un bledo y lo que es peor, hace que ese comportamiento esté bien visto por la sociedad.
La humanidad y ese infinito afán de lucro agreden a la naturaleza impunemente.
Me satisface pensar que aún somos muchos los que estamos en contra, amamos la naturaleza y procuramos respetarla.

Tus textos son reflexivos y nos animan a concienciarnos, gracias por compartirlos.

Un abrazo :D

Mabel G. dijo...

Es que el HOMO SAPIENS SAPIENS es el peor enemigo del planeta y de su Naturaleza, que incluye a ellos mismos, a los animales, las plantas y todo su entorno (espera que algún día lleguen a otro planeta, verás el desastre que harán en él)
...................
Es muy importante lo que escribes en tus blogs.
Un abrazo!

Fernando J. Feliu dijo...

Desde aquí comparto tu opinión.
¿Porqué la gente huye de otras modalidades de esquí que tienen más trascendencia en Europa como el esquí de fondo o el de travesía?
Probablemente no dan dinero a ciertas empresas manipuladas por ciertos accionistas. También requieren un esfuerzo físico, y no todos están dispuestos.

Un saludo.

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

Sí, Mamen, siempre el dinero...y algo de inconsciencia colectiva.
Saludos.

¡Gracias y bienvenido, Frikosal!
En estos casos no estimula mucho llevar razón...
(En cuanto a la lista de blogs, supongo que no puedes incorporar El último rincón...¡porque ya lo tienes en la lista!)
Saludos y hasta pronto.

Bueno, Montse, dejémoslo en que el esquiador alpino va a la montaña a hacer ejercicio (más que deporte). De eso hablaremos en otro capítulo, todo llegará...
Seguramente seamos bastantes los que no comulgamos con las estaciones de esquí alpino, la diferencia está en que apenas tenemos voz en los medios de comunicación convencionales.
Muchas gracias y recibe otro abrazo.

Mabel, no conviene generalizar con nada, ni siquiera con nuestra especie. Porque Homo sapiens los hay de todos los tamaños y condiciones, y afortunadamente existen en el planeta más poblaciones humanas respetuosas con la alta montaña que explotadores sin miramientos. Lástima que los segundos sean quienes tienen el dinero y la capacidad de alterarlo todo en su propio beneficio.
Gracias por tus palabras. Otro abrazo para ti.

Ahí has dado con algunas claves, Fernando. Existen otras modalidades de esquí que no requieren infraestructuras dañinas para la montaña: el esquí de fondo y el de travesía. Pero difícilmente se les puede sacar dinero (aunque con el de fondo se está en ello) y, para colmo, el esquí de fondo es muy "cansado" y el de travesía sólo apto para montañeros muy experimentados.
¡Vaya otro saludo para ti!

Javier 16 dijo...

“El esquiador alpino no ama la montaña” y creo que el cazador de ochomiles, tampoco.

Una gran reflexión la tuya Javier, como siempre. El esquiador alpino va a la montaña como si fuera a la playa, o al selecto turismo de paradores nacionales. Simplemente se apunta a un pasatiempo de acuerdo a su nivel adquisitivo y…, a reventar presupuesto mientras se divierte sin atender a los daños colaterales.

Saludos.

Drach dijo...

Hola Fcº Javier¡.Para mi las altas cumbres son al conjunto del mundo natural como los templos en sus diversas formas para la especie humana, lugares donde se preserva la quietud y que favorecen el acercamiento a lo que cada cual considere como superior. En nuestra escala a nadie se le ocurriria instalar una pista de tenis en una catedral (aunque somos expertos en recalificar). El deporte en sus inicios tan vinculado a nuestra equilibrada convivencia con la naturaleza, tambien ha sufrido la enfermedad del dinero. La educación en el mas amplio sentido de la palabra deberia ser la cura mas apropiada, aunque se que mucho mas lenta que la construcción de pistas, remontes y demas artilugios. Magnífico tema que dar a conocer y reflexionar con rapidez, ahora que llega de nuevo "la temporada". Espero tambien con impaciencia la segunda parte,que promete.
Un abrazo¡

Mabel G. dijo...

Es cierto, no conviene generalizar, porque tal vez sea mínimo el porcentaje de irrespetuosos, pero es que ese ¨mínimo" (en caso de que lo sea) ya abruma ! Y la falta de respeto es mucho más evidente que el respeto, sobre todo en la juventud de hoy en día que se rie de los valores que a nostros nos inculcaron en la escuela y en el hogar....lamentablemente es así.
Lo bueno pasa desapercibido y lo malo es lo rimbombante.
Un abrazo amigo, un gustazo leerte !

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

Esa es una cuestión fundamental, Javier. Facilitar el acceso a la alta montaña ha supuesto que lleguen hasta ella todo tipo de gentes (muchas, sin una mínima cultura montañera). La consecuencia es el desarrollo de actividades apoyadas en infraestructuras ajenas a la montaña y perjudiciales para ella.
Los "cazadores de ochomiles"...o de los Xmiles que sea, a veces son igual de ajenos a la alta montaña, en este caso por una hiperespecialización muy artificial.
Saludos, de altura, para ti.

Hola, Drach. Aunque la percepción es asunto de nuestra mente, nuestras emociones y sentidos, la alta montaña y cualquier cumbre (aunque no sea en alta montaña) nos ayudan a sublimar el paisaje y a centrar nuestra posición en él. Sólo por eso (y existen muchas más justificaciones) las cumbres y los paisajes de alta montaña deberían ser respetados como algo sagrado. Así ha sido, y todavía es, entre numerosas poblaciones de las grandes cordilleras. Lamentablemente nosotros habitamos la parte del mundo que pone precio a los paisajes.
Gracias. Otro abrazo para ti.

Mabel ¡Qué bueno que viniste (de nuevo)!
El respeto a la naturaleza no se ve...porque consiste en dejarla como está, o casi. Cualquier agresión resulta siempre más evidente y perdurable.
En cuanto a la transmisión de valores conviene no olvidar que prácticamente todos los pobladores de las grandes montañas de La Tierra han respetado la alta montaña considerándola un paisaje intocable (lo que además tiene justificaciones ecológicas muy útiles). Los cambios a peor son muy recientes y locales, pero se apoyan en dos temibles aliados: la codicia y el egoismo.
Tenemos mucho que aprender, o recordar, de las culturas indígenas asentadas en las montañas de todo el mundo.
Muchas gracias por tus comentarios y recibe otro amigable abrazo.

Santa dijo...

La forma de subir una montaña es la filosofía o ética (en general) de la persona en cuestión.
Confieso que he esquiado en casi todas las estaciones de España y unas cuantas de Europa...
Hasta que un día en una de las colas de un remonte, me sentí como en un parque de atracciones.
Asín que ahora (si la tendinitis me deja) subo con mis pieles de foca y mi cámara de fotos por otros caminos.
Comentar que las estaciones se montan(casi siempre) con el apoyo de pueblos vecinos... esperando a cambio hacer negocio (hostelería, tiendas, etc)
Un abrazo

Lluís Sogorb dijo...

Que gran razón lleva cada una de tus palabras, Javier. Una vez más, Don Dinero y Doña Incultura van juntos de la mano. Y las otras Vidas, son las que pagan las consecuencias, para variar.
Hasta el próximo capitulo.
Un abrazo

Hana dijo...

Que maravilha de imagens, da vontade de estar lá, eu fico a pensar se vc vier aqui pro Japão, ficaria encantado com o Monte Fuji, ja que é apaixonado por montanhas, bom eu ja sou sou seguidora a muito tempo, mas a correria do trabalho não permite que possa vir sempre em blogs, mas hoje aqui estou para demontrar minha admiração por ti.
com carinho
Hana

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

Estoy de acuedo, Santa, en que el modo de ascender y relacionarse con la montaña está ligado a la ética individual, aunque a veces esa ética es muy laxa o se ve superada por modas y convencionalismos (tal es el caso de la aceptación social del esquí alpino).
Los pueblos implicados en el montaje de estaciones de esquí alpino buscan un beneficio económico que, una vez iniciado, parece no tener fin. La codicia es es el principal motor de la industria de la nieve.
Saludos y una rápida y total recuperación de esa tendinitis.

Esas otras vidas, Lluís, apenas tienen voz (si no es la nuestra). El sonido del dinero suele ser más fuerte que cualquier queja.
Gracias y otro abrazo para ti.

Muchas gracias, Hana, por tus amables palabras.
El Monte Fuji es una bellísima montaña sagrada...y siempre debería serlo.
Obrigado. Com carinho.

Hana dijo...

Venho agradecer o afeto em meu bolg, gostaria de enviar fotos do monte Fuji, pra vc,não entendo muito bem seu idioma mas a linguagem do amor a natureza entendemos todos.
Com carinho Hana

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

Muchas gracias, Hana. Si quieres enviarme fotos del monte Fuji, lo puedes hacer al correo del blog:

frasesfrescas@gmail.com

Yo tampoco entiendo muy bien tu idioma...pero comparto tu amor a la Naturaleza, y ese es un lenguaje universal.
Obrigado. Com carinho.

Bibiano Montes dijo...

Totalmente de acuerdo. Esto del esquí alpino también lo veo igual que el golf, extremamente abominable. Unos deportes propios de otras latitudes que han implantado lucrativamente en el ambiente mediterráneo. Y lógicamente con nefastas consecuencias como las que apuntas.
Un saludo,

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

Si, Bibiano, las estaciones de esquí alpino no son otra cosa que codicia y falta de respeto al entorno natural disfrazados de deporte. Otro tanto sucede con los campos de golf en zonas áridas o semiáridas.
Otro saludo para ti.

diminuto blog dijo...

Demoledor.
Ingenuamente pensé que había leído y visto todo en el capítulo 4.

Acongojante.

Muchas gracias, Francisco Javier.

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

Hola, Diminuto Blog.
No, no todo cabe en un capítulo. La cosa me ha dado para cinco, y podría haber sido aún más largo...Pero, además de acongojante, hubiera resultado...¡Insoportable!
Muchas gracias a ti por tu visita y comentarios.