martes, 7 de diciembre de 2010

LA ABOMINABLE INDUSTRIA DE LAS NIEVES (Capítulo 3)

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Esquí sin esfuerzo…¡y sin nieve!

La necesidad de remontes (telesillas, telecabinas, arrastres) hace cuestionable al esquí alpino como deporte de montaña. Quienes aman la alta montaña saben que el esfuerzo físico mide mejor la magnitud de las montañas que su altura en metros sobre el nivel del mar. Pagar para ser elevado y luego lanzarse ladera abajo se asemeja más a una atracción de feria que a una actividad de alta montaña.


Esa sustancial diferencia en el esfuerzo es la clave de la popularización del esquí alpino. Sin los remontes sería más sudoroso, más saludable…e infinitamente menos atractivo, divertido y rentable.


La implantación de remontes en ambientes altimontanos requiere abrir pistas de acceso y un considerable gasto energético (a veces implicando el uso de helicópteros). Consecuencia inmediata de tal ingerencia en el paisaje es una presencia humana masificada, localizada y difícil de asumir por unos ambientes con muy escasa capacidad de acogida.


Menos nieve natural

Hasta el último tercio del siglo XX la industria mundial de la nieve consistió en implantar infraestructuras que facilitaran la práctica del esquí alpino (a cambio de dinero). Pero al modelo le salió un fallo: la subida generalizada de la temperatura afecta a la alta montaña disminuyendo en ocasiones la precipitación en forma de nieve y acortando en general la permanencia del manto níveo. El recurso explotado puede volverse escaso, así que: si no nieva, se nieva.


Más nieve artificial

Producir nieve artificial, tanto en sistemas de alta como de baja presión, implica consumir importantes cantidades de agua y energía. A pesar de perturbar la dinámica de las cabeceras de ríos de alta montaña con azudes, conducciones y depósitos. A pesar de la contaminación acústica que emitan los hidrantes o cañones de nieve. Y a pesar del deterioro paisajístico que provoquen…Siempre se podrá argumentar que la nieve artificial se transforma nuevamente en agua ¡Y la energía utilizada se transforma en millones de euros!


En el próximo CAPÍTULO 4
Más pistas…sobre el impacto del esquí alpino

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10 comentarios:

Javier 16 dijo...

Este puente los de la industria de la nieve están moderadamente satisfechos. Parece que no es suficiente que caiga la anhelada nieve, sino que, por supuesto, no llueva.
“Hambre de nieve”; dicen tener los desesperados practicantes de esta afición. Ojala llegue el mensaje a quienes corresponda; aunque me temo que, lo que éstos quieren es buen sol y pistas bien blancas.
Daremos la brasa para que se derrita un poco la base del nefasto del negocio.

Saludos.

Mabel G. dijo...

Siempre critiqué la estupidez que te lleven, te suban y te larguen en un punto de la montaña y encima con nieve artificial. Realmente todo lo que dices tiene peso.
¿cual es el motivo de ir a esquiar si te llevan a upa como a un bebé..! y con el agravante de estropear el entorno natural.
(y para algunos, sólo para mostrar los modelitos de última moda)
Estoy 100% contigo!!!
Espero que eventualmente las autoridades de los países tomen conciencia de este gran error.
Un saludo

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

Es que no se entiende bien, Javier, que un "deporte" como el esquí alpino requiera de tantas condiciones para practicarlo: que si buena nieve, que si no llueva, que si no haga viento, que si no hiele mucho...¡y hasta que no nieve demasiado! A cualquiera que conozca la alta montaña esto le suena raro.
Sería más adecuado convertirlo en deporte de salón y practicarlo (como ya se hace) en recintos cerrados y ajenos a la alta montaña. Así sería más evidente en qué consiste esta lucrativa actividad de ocio.
En cuanto a la brasa, mejor sería usarla para asar chuletas, o pimientos morrones. Pero es que asuntos así nos encienden y nos tienen en ascuas.
Vayan mis saludos para ti.

Ahí, ahí, Mabel. Lo del modelito forma parte del ritual del esquí alpino, porque no se trata solo de una actividad escasamente deportiva sino que además comporta altas dosis de exhibicionismo.
Es un neg-ocio de guante blanco en el que la montaña hace el trabajo sucio. Y a las autoridades no les importa demasiado lo que le suceda a la alta montaña, mientras el personal se divierta gastando dinero y "generando riqueza".
Gracias y otro saludo para ti.

Miazuldemar dijo...

Yo diría más, es que las autoridades también practican el esquí, miremos a los principitos, algunos gobernantes...etc. Es un tema parecido al de la caza, todos los peces gordos están en el ajo, así que dudo que ésto se acabe. Empezando porque la gente no tiene conciencia del daño que hacen o les importa un bledo, vete tú a saber.

Yo ya de momento hoy he tenido que aguantar a mi super pijo futuro jefe que viene de esquiar de no sé dónde. En fin, lo que decís, a lucir monedero, palmito y modelito.

A mí también me enciende este tema.

Gracias Javier.

Drach dijo...

Hola Fcº Javier, todos conocemos en nuestra vida cotidiana a asiduos practicantes de esquí alpino, apasionados y ansiosos por comenzar la temporada, sin duda está bien visto. Se puede ver extrañamente como algunas estaciones de esquí tienen eslogans que ensalzan su propio "estar fuera de lugar" como "Nieve aunque no Nieve", vaya un mundo¡. Comenzando por las playas y terminando por las mas altas cumbres, hay muchos "chapapotes" que limpiar. Solia visitar Javalambre hace muchos años cuando era un lugar poco frecuentado,como corresponde, antes de que a un "iluminado" se le ocurriese pisotear salvajemente este paraje, ahora uno de los mas horrendos que conozco. Ir en contra de esto, por ahora es una lucha desigual, aun así has hecho que me de mucha mas cuenta de lo que ocurre y así como se dice que el amor verdadero consiste en dejar libre al ser amado, amar la montaña es algo asi tambien. Por mi parte me adhiero activamente a este pensar.
Saludos.

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

Efectivamente, Mamen, el esquí alpino goza de buena imagen popular y excelente consideración por parte de la clase dirigente (sea política o empresarial). Es una actividad social que sirve de escaparate y pasarela. El único esfuerzo real que requiere es...rascarse el bolsillo y disfrazarse de marcas.
Gracias a ti por tu comentario.

Es lo que pasa, Drach, cuando se deja que los paisajes naturales sean gestionados por entidades cuyo único objetivo es la explotación comercial. Nadie diría que la minería a cielo abierto es un deporte (aunque si se lo proponen lo consiguen, seguro). Del mismo modo, remover las laderas de una montaña, extraer nieve de un lado para dejarla en otro, y producir nieve para cubrir calveros...parece más una actividad minera que otra cosa. La nieve es lo único que interesa a las estaciones de esquí alpino, nieve como cualquier elemento mineral que se pague a buen precio en los mercados internacionales.
Amar la montaña, como bien dices, es algo muy distinto y que tiene que ver más con la libertad que con el comercio: libertad para disfrutarla respetándola tal y como es. Comerciar con ella (o entrar en ese turbio mundillo del ocio-negocio) no es amarla sino prostituirla.
Saludos y gracias.

Jesús Dorda dijo...

Un comentario tardío, que mi tiempo ha sido escaso últimanete, pero no quiero que se quede en el teclado.
Ya que has tratado los temas generales voy a asuntos concretos que son los que mejor conozco. La instalación de los cañones de nueve en la sierrra de Guadarrama, especialmente en El Telégrafo, supuso la desaparición de numerosos arroyos de montaña lo cual provocó la extinción de ranas ibéricas, salamandras y sapos parteros en amplias zonas. Se sumaron otros factores, fundamentalmente en la zona de Peñalara, lo que ha supuesto un importante gasto de dinero en su recuperación, pero si no se hubiesen alterado esas masas de agua el asunto habría sido bien distinto.
También se han visto muy afectadas las poblaciones de lagarto verdinegro, especie ligada al agua que antes era muy abundante y ahora es casi imposible de ver.

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

Muchas gracias, Jesús, por tu comentario e interesantes aportaciones de especialista. No hay duda de que las estaciones de esquí alpino son una ruina para la biodiversidad, en cualquiera de sus manifestaciones.
Saludos

Santa dijo...

Y si hablamos de la masificación...

Resulta imposible aparcar un fin de semanaa en La Pinilla y subir al pico del Lobo.

Las raquetas de nieve son muuucho menos agresivas, pero claro hay que andar.

En fin...

Un fuerte abrazo y Feliz 2011

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

Efectivamente, Santa. La masificación de la alta montaña es la consecuencia más evidente de la implantación de una estación de esquí alpino. Esto es especialmente grave en las estaciones de Guadarrama y Somosierra, muy cercanas a Madrid.
Las raquetas son muy recomendables para quien de verdad quiere adentrarse en la alta montaña invernal dejándola tal y como es.
Otro fuerte abrazo para ti. Y un 2011 feliz y pleno de poesía.