martes, 27 de mayo de 2014

ISLAS DE NIEVE: neveros

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Entre finales de primavera y principios de verano irrumpe el deshielo en las altas montañas ibéricas. Vestigios de nieve persisten aislados un tiempo más en heleros, ventisqueros y neveros siendo los dos últimos más comunes en paisajes ibéricos de alta montaña mediterránea.

Nevero formando una cornisa junto a cordal cimero. Picos de Urbión.

El emplazamiento de un nevero no es casual, como puede confirmarse año tras año. La nieve se acumula y persiste apelmazada más fácilmente en depresiones del terreno ubicadas a sotavento (opuestas a la dirección de los vientos dominantes). Además, el lugar ha de tener una orientación favorable (generalmente Norte o Este) para evitar una insolación excesiva. Otros enclaves propensos a la formación de neveros se hallan allí donde descargan los aludes.



Nevero de alud. Pirineo aragonés.

En consecuencia, el suelo en que se asienta un nevero está relativamente abrigado del frío invernal (la nieve es aislante) y no suele recalentarse en verano. De hecho, el sustrato se diferencia de los circundantes por su mayor proporción en materia orgánica y humedad, aunque en las montañas mediterráneas esa humedad pueda desaparecer completamente en el estío.

Insecto y depósitos de plancton aéreo sobre nieve. Pico del Nevero. Sierra de Guadarrama.

En primavera y verano se acumula materia orgánica en los neveros puesto que la menor temperatura de la nieve respecto al aire diurno los transforma en succionadores de polvo atmosférico y decantadores de plancton aéreo. Incluso habitan aquí microorganismos que conforman el crioplancton siendo uno de ellos el alga Chlamydomonas nivalis, propia de las altas montañas del mundo y casquetes de hielo polar, que soporta temperaturas de -36ºC y muere a +4ºC

Mariquita (Coccinella septempunctata) en nieve. Peñalara. Sierra de Guadarrama.

Con el progresivo aumento de las temperaturas proliferan los insectos en tierras bajas y los vientos de ladera elevan infinidad de ellos hasta la alta montaña. Por ello resulta habitual hallar mariquitas, chinches, arañas y otros invertebrados sobre la nieve de los neveros La luminosidad nívea también parece atraerlos. Pero pocos perviven en este frío microambiente, entre ellos destacan las pulgas de nieve (colémbolos) que se alimentan de polen y restos orgánicos.

Araña (Pisaura mirabilis) e insecto sobre nieve. Dos Hermanas-Peñalara. Sierra de Guadarrama.

Esa importante presencia de animalillos en la nieve merece ser explotada por algún depredador y así se entiende, por ejemplo, la presencia de una especie de araña (Pisaura mirabilis) sobre la nieve a más de 2.200 m en la Sierra de Guadarrama o del insecto carábido Peryphus pyrenaeus que habita junto a neveros pirenaicos. También hay aves que aprovechan estas manchas de nieve a veces repletas de invertebrados, prueba de ello es el nombre de “nevero” con que se conoce en Sierra Nevada al acentor alpino (Prunella collaris). No pasa por alto al observador de neveros el atractivo que ejercen sobre ciertos mamíferos herbívoros (ovejas, sarrios o rebecos…) que sestean plácidamente en ellos evitando el calor estival e incómodos insectos o parásitos.

Nevero. Sierra de Gredos.

Los restos orgánicos contenidos en los neveros se descomponen con lentitud debido al frío húmedo de la nieve. Cuando se funde un nevero queda un sustrato húmedo y oscuro con sedimentos de polvo y biomasa que a su vez puede dar sustento a hongos y a comunidades de invertebrados.

Dependiendo de la abundancia de precipitación nival, de su duración y cobertura, la zona donde se aloja un nevero puede generar diferentes tipos de hábitats para plantas. Si el nevero permanece más de 200 días/año hace imposible la aparición de vegetación y el terreno es vulnerable a la erosión, sobre todo en la alta montaña mediterránea.

Banda de enebro enano (Juniperus communis nana) en cornisa de circo glaciar, a su derecha: ladera que da asiento a neveros. Cordal de El Nevero. Sierra de Guadarrama.

La desaparición de un nevero genera de inmediato un suelo empapado de agua, que en ocasiones persiste propiciando la vida de musgos y otras plantas higrófilas.

Localización del Ventisquero de La Condesa, donde se forma un destacado nevero de aporte al nacimiento del río Manzanares. Se aprecia una caseta de captación de agua para las instalaciones ubicadas encima. Guarramillas (Bola del Mundo). Sierra de Guadarrama.

Se conoce como vegetación quionófila aquella que prospera en la nieve o directamente influida por ella, y suele ser habitual en los emplazamientos de neveros. Son especies que han de brotar, florecer y fructificar en poco tiempo (por ejemplo de 1 a 3 meses en el Pirineo). Suelen ser herbáceas de bajo porte aunque hay excepciones leñosas como los sauces enanos (Salix herbacea, Salix reticulata, Salix retusa). Incluso existe un cardo de nevero (Carduus carlinoides) distribuido por zonas altas de Pirineos, cordillera cantábrica, sistema ibérico y Sierra Nevada.

Sauce enano (Salix reticulata). Pirineo aragonés.


Cardo de nevero (Carduus carlinoides). Pirineo aragonés.

La naturaleza ácida o básica del suelo de un nevero también determina el cortejo de plantas que lo coloniza. Por ejemplo, la diminuta planta carnosa Mucizonia sedoides indica solares de neveros sobre sustrato ácido, seco y pedregoso. Mientras que las luminosas rosas de Dryas octopetala evidencian zonas de acúmulo nival sobre roquedos calizos.

Dryas octopetala. Pirineo aragonés.

Dada la vinculación de estas plantas con la nieve sus territorios avanzan o retroceden en función de las oscilaciones en su precipitación. Así, en la actualidad se constata su retirada en relación a un cambio climático que, en general, aporta menos cantidad de nieve y acorta las temporadas tendiendo a adelantar el deshielo y la fusión de los neveros.

Neveros sobre circo glaciar entre Dos Hermanas y Peñalara. Sierra de Guadarrama.



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7 comentarios:

Montse dijo...

Increíble como la vida de animales y plantas se abre paso en un clima tan inhóspito.
Tus entradas son siempre una maravilla y en donde se aprende de naturaleza.
Un abrazo.

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

La Vida nos sorprende en cualquier rincón del planeta...y la nieve no es su peor obstáculo.
Muchas gracias, Montse, por pasearte entre estos neveros de los que todos aprendemos.
Otro abrazo para ti.

Lobomexicano Recuerdos dijo...

Gracias por tus fotografías y descripción de todas y cada una, dejandonos un conocimiento nuevo,,,saludos.-

guadarramistas dijo...

Muy bueno e interesante este post. Enhorabuena por tu blog. Recibe un cordial saludo.

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

Gracias a ti, Lobomexicano, por tu visita. Mis saludos para ti.

Muchas gracias, Guadarramistas, por vuestras amables palabras.
Otro saludo cordial para vosotros.

Drach dijo...

Este es un magnífico "ultimo rincón",me encanta como la vida lo ocupa todo. He tenido la suerte de pasar por algunos de estos sitios y en proximas ocasiones seguro que llegaré un poco mas lejos en ese pasar. Me ha gustado mucho esta entrada Fcº Javier.
Un abrazo.

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

Muchas gracias, querido Drach.
Esos neveros son menos "fríos y distantes" de lo que aparentan. Siempre nos reservan alguna refrescante curiosidad.
Otro abrazo, desde las alturas, para ti.