martes, 1 de julio de 2014

ARENALES COSTEROS: jardines de arena, viento y sal

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Imagínese la extrañeza de un jardinero al que encargan un jardín sin más suelo que arena salada, venteada y reseca, sin sombras y recalentado en verano hasta lo insoportable, pero donde no falte hierba, ni flores variadas, hermosas e incluso perfumadas…Algo así es la flora de las dunas y arenales costeros.



LA ARENA
El grosor de los granos de arena determina la capacidad de los suelos arenosos para retener agua. En una playa la arena es más gruesa que en las dunas ubicadas más al interior de la costa, por ello las arenas playeras son secas respecto a las dunares, que mantienen mejor el agua por capilaridad en sus numerosos microporos.


Duna costera en Monsul, Parque Natural Cabo de Gata-Níjar (Almería)

EL VIENTO
El viento que sopla desde el mar crea las dunas costeras. La arena arrastrada se adhiere a cualquier resalte formando un montoncito que según aumenta retiene más arena. El proceso se facilita cuando el obstáculo inicial crece por sí mismo como sucede con las gramas de playa (Elymus farctus y Leymus arenarius) cuyos largos estolones verticales y horizontales soportan los enterramientos que ellas mismas provocan acumulando en pocos años montones de arena o dunas primarias que pueden alcanzar hasta 7 metros.

Si las dunas no son retenidas por la vegetación tienden a avanzar hacia el interior. Entonces se convierten en dunas secundarias o dunas blancas, a menudo ricas en calcio debido a la descomposición de conchas marinas lo cual facilita el arraigo de vegetales pioneros que, a su vez, enriquecen más el suelo para otras especies con mayores exigencias.

A más distancia de la playa se sitúan las dunas terciarias, con partículas más finas de arena. Apenas las mueve el viento y suelen estar recubiertas por líquenes, musgos, hierbas, arbustos e incluso algunos árboles.


Arenal costero de la playa de Los Muertos, Parque Natural Cabo de Gata-Níjar (Almería)

LA SAL
Las dunas litorales se componen de arena de playa que incluye cloruro de sodio, sal que limita drásticamente el desarrollo de las plantas.

En verano las brumas del mar se evaporan sobre arena caliente y la superficie de las dunas se impregna de sal. En invierno la lluvia lava el suelo dirigiendo la sal hacia capas más profundas: entre 20 y 60 cm bajo la superficie de una duna móvil.

La lejanía del mar reduce la influencia de las brumas salinas y aumenta la del agua de lluvia. Por ello las gramas de playa se instalan en arena de dunas primarias, más cerca del mar que otras plantas peor dotadas para resistir la salinidad.


Barrón (Ammophila arenaria)

La reina de las dunas
Si una planta merece tal título es el barrón (Ammophila arenaria) cuyo nombre científico significa: amiga del viento y la arena. Una hierba tan adaptada a su hábitat que puede ser la única planta presente en arenas móviles de dunas secundarias o blancas donde el contenido en sal es inferior al 2%

Externamente recuerda a los juncos o al esparto. Con tiempo seco y ventoso las hojas se repliegan convirtiéndose en tubos finos que reducen la evaporación de agua. Las yemas de las que nacen las hojas quedan a unos 10 cm de profundidad, al abrigo de las brumas cargadas de sal y de esa lija que son los granos de arena soplados por el viento.

Los extremos del tallo subterráneo –rizoma– son duros, puntiagudos y avanzan sin problema en la arena atravesando raíces, hojas muertas y otros materiales. Experimentalmente se ha demostrado que pueden perforar una patata o una lámina fina de cristal.

Existe una estrecha relación entre el crecimiento del barrón y el de la duna móvil. Año tras año el barrón estabiliza y aumenta la duna, sólo sucumbe ante su erosión. La planta pierde vigor si no es enterrada con frecuencia, quizá porque evita así la proliferación de organismos patógenos en sus partes aéreas.


Barrón (Ammophila arenaria) en dunas secundarias. Meia Praia. Lagos (Portugal)

Las flores del mar
Los arenales más cercanos al mar son desplazadas por el viento e incluso sumergidos por las mareas más fuertes. Allí sólo aguantan plantas de vida efímera como la arenaria de mar (Honkenya peploides) o la oruga de mar (Cakile maritima), que pueden tolerar breves inundaciones marinas.


Oruga de mar (Cakile maritima). Playa de Rodiles (Asturias)

Sobre las dunas primarias, y arenales en general, aparece un elegante cardo azul: el cardo marino (Eryngium maritimum).



Cardo marino (Eryngium maritimum). Playa de Odeceixe (Portugal)

De primavera a otoño se abren las campanillas rosadas de la berza marina (Calystegia soldanella), por mejor nombre llamada en catalán campaneta de mar. Sus tallos se extienden horizontales sobre arenas algo móviles.


Berza marina (Calystegia soldanella). Playa de Rodiles (Asturias)

En dunas o en arenales costeros de la Península y Baleares florece la más bella de nuestras flores marítimas: la azucena de mar o narciso de mar (Pancratium maritimum). Sus flores exhalan un suave aroma al atardecer.


Azucena de mar (Pancratium maritimum) en arenal costero. Verdicio (Asturias)

Sobre dunas litorales, mayormente dunas secundarias, se extienden los cuernecillos de mar (Lotus creticus).


Cuernecillos de mar (Lotus creticus). Parque Natural Cabo de Gata-Níjar (Almería)

Y, en general, caminando entre arenales costeros puede hallarse otras interesantes plantas: mansega marina (Cyperus capitatus), lechetrezna de mar (Euphorbia paralias), colleja de mar (Silene littorea subsp. littorea)…


Mansega marina (Cyperus capitatus). Parque Natural Cabo de Gata-Níjar (Almería)


Lechetrezna de mar (Euphorbia paralias). Playa de Rodiles (Asturias)


Colleja de mar (Silene littorea subsp. littorea). Parque Natural Cabo de Gata-Níjar (Almería)


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8 comentarios:

Montse dijo...

Fantástico este reportaje sobre los arenales y las especies tan singulares que los habitan.
¡Siempre es tan interesante todo lo que cuentas, Javier!
Un besito.

Jesús Dorda dijo...

Casi se me saltan las lágrimas recordando mi más tierna infancia cuando hacíamos excursiones a La Puntica y a La Manga del Menor en los tiempos en que aquello era salvaje y dominado por las dunas, con nidos de limícolas y huellas de escarabajos, lagartijas colirrojas y salamanquesas en un (sucio, todo hay que decirlo) arenal.
Parecerá mentira, pero cuando vi las dunas de Doñana es la imagen que se me vino a la cabeza.
¡Ah! no, es que me ha entrado un granito de arena en el ojo.

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

Muchas gracias, Montse, por acercarte a caminar por este arenal vivo.
Otro beso para ti.

No es para menos, Jesús, lo de saltársele a uno las lágrimas...y más cuando se tiene en cuenta cómo se ha borrado del mapa hispano la mayoría de estos espacios de transición entre los ambientes marinos y terrestres. Paisajes donde la vida experimenta y muestra algunos de sus admirables éxitos...Lamentablemente eso careció de valor para los responsables de tanto arenal costero arrasado.
Un abrazo junto al mar.

Pedro L. Méndez dijo...

Me encantan los sistemas dunares y la vegetación que habita en ellos, es fascinante con unas adaptaciones espectaculares como has reflejado tan bien en esta entrada. Lo que comentas del barrón siempre me ha llamado la atención, es una especie de bioindicador de sistema dunar en regresión, cuando disminuye su presencia.

Un saludo

Oscar Martín Estallo dijo...

He estado unos días por la playa. Tenía qué haber leído esto antes para ir un poco más preparado.. :-). Muy interesante.saludos!

JOSE LUIS dijo...

Todos los años veraneo en Agosto en O´Grove y mi playa preferida es A Lanzada, una playa extensa 3,5 kms. Una playa concurrida pero con escasas construcciones que la acosen gracias a la duna que tiene delante de 1 km. de ancho más o menos. Esta delimitada y es interesante ver la cantidad y diversidad de plantas que milagrosamente crecen en ella.
Tu reportaje es excelente. Un saludo. José Luis

Juan Bibiloni dijo...

Una gozada de reportaje bien documentado. Te felicito.

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

Cierto, Pedro. La flora de los arenales costeros junto con las de desiertos y alta montaña resultan fascinantes al naturalista por las dificultades extremas que han de superar. El barrón es un ejemplo de esa adaptación...tan exitosa que en algunos arenales foráneos (fuera de su distribución natural)se ha convertido en especie invasora.
Mi saludo para ti.

Gracias, Óscar...ahora tienes nueva excusa para visitar la playa.
Saludos.

Efectivamente, José Luis, aún subsisten arenales interesantes en el Atlántico norteño, al igual que en el Cantábrico, son parajes que merecen toda nuestra atención y admiración.
Gracias por tu visita. Otro saludo para ti.

Muchas gracias, Juan, por tus amables palabras.
Saludos.