domingo, 29 de mayo de 2016

APUNTES DEL PAISAJE: sabinares burgaleses

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Sabinar de Burgos con tenadas para aprovechamiento ganadero.

SABINARES
La sabina española (Juniperus thurifera) es un pequeño árbol del mismo género que los enebros, sus hojas recuerdan a las del ciprés. Forma bosques abiertos que dejan lugar a arbustos pequeños y pastos. Estos sabinares están adaptados a condiciones de clima continental con extremos de frío y sequedad. Su área de distribución mundial queda restringida a regiones del S. y S.E. de Francia, Córcega, España y N. de África.
En España solo se hallan en tierras altas del E. S. y centro peninsular, preferentemente sobre calizas.
En el S.E. burgalés y el N.O. soriano los sabinares dominan paisajes de mesetas rocosas, sus materiales se formaron en fondos de mares que cubrieron Castilla -y la mayoría de la actual península ibérica- durante el Cretácico. Posteriormente esos depósitos fueron elevados durante la orogenia alpina transformados en altiplanos con fósiles de erizos de mar, ostras y diversos invertebrados extinguidos.
Sabinar de Burgos con sabina española (Juniperus thurifera).

COPA CÓNICA
Aspecto que presentan las sabinas en condiciones naturales, especialmente los árboles jóvenes. Cuando son podadas durante años crecen rectas y altas mostrando un tronco grueso y limpio que tradicionalmente se utilizó para vigas en la arquitectura rural de estas zonas. También se obtenían tablones de una madera noble, imputrescible y aromática, excelente para puertas, marcos de ventanas y mobiliario de arcas.

PASTOS
Al ser un bosque con árboles dispersos, el sol ilumina los suelos y en ellos aparecen herbazales favorecidos por los ganaderos para pasto de rebaños, básicamente ovejas, cuya lana fue una de las principales fuentes de riqueza en las altas tierras castellanas durante la Edad Media y hasta bien entrado el s. XX
El clima frío, aquí dominante, retrasa la primavera -que es lluviosa- y también suaviza el estío. Ello contribuye a mantener los pastos verdes durante buena parte del verano.

Sabinar de Burgos con tenadas y pastos para aprovechamiento ganadero.

TENADAS
En otras zonas se denominan tinadas o parideras. Hoy en desuso o incluso en ruinas, fueron construcciones rústicas para los rebaños de ovejas y cabras. Gruesos muros de piedra caliza, sin cemento ni argamasa, soportan vigas de sabina sobre las que remata un tejado de teja roja. Piedra, madera y barro: recursos naturales convertidos en material de construcción.
Las tenadas, ubicadas lejos de los pueblos, guardaban el ganado en las noches y protegían a las hembras con crías. Fueron fortalezas casi inexpugnables ante el principal peligro de los rebaños...el lobo (Canis lupus signatus), todavía presente.
Aparte de ovejas y cabras, las tenadas alojan unos inquilinos indeseables: las pulgas (insectos sifonápteros), protegidas por la oscuridad que reina en el interior disponen de un rebaño entero para ellas solas.
En los muros de piedra abundan huecos aprovechados por lagartijas y aves de costumbres cavernícolas, como el colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros), que anida en los paredones o bajo las tejas y canta subido a los tejados.

Sabinar de Burgos con tenadas y pastos para aprovechamiento ganadero.

VECINOS DE ALREDEDOR
Cuando las tenadas aún guardan ganado, aparte de cagarrutas esparcidas por doquier habrá en las cercanías garrapatas y ortigas. Las garrapatas (ácaros ixodoideos) succionan sangre de ovejas, cabras, perros...y humanos. Suelen quedar agazapadas en ramajes y tallos de plantas junto a sendas que frecuentan los rebaños. Allí esperan, incluso durante meses, a su víctima. Las ortigas (Urtica spp.) prosperan en suelos con alto contenido de sustancias nitrogenadas por acumulación de excrementos y orines del ganado.
Por los aires vuelan buitres leonados (Gyps fulvus) durante todo el año, la especie debió ser muy abundante en los tiempos de máximo esplendor de la ganadería lanar, gracias a sus despojos y carroñas. En primavera y verano se suman alimoches (Neophron percnopterus) y vencejos reales (Apus melba). No faltan águilas reales (Aquila chrysaetos) y águilas perdiceras (Aquila fasciata), halcones (Falco peregrinus)...y, por las noches, búhos reales (Bubo bubo). Todos ellos anidan en los acantilados verticales de las mesetas calizas.

MÁS SOBRE INTERPRETACIÓN DEL PAISAJE en: 
Manual para observar e interpretar paisajes



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6 comentarios:

Montse Martínez Ruiz dijo...

Impresionante el paisaje Burgalés y también la fauna que lo habita.
Un reportaje interesante, Javier, del que he aprendido mucho, gracias.
Un abrazo.

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

Me alegro de que te guste, Montse.
Otro abrazo, fuerte, para ti.

Jesús Dorda dijo...

Dura madera la de la sabina, como el clima y el suelo en los que se desarrolla a fuerza de años y tesón.
Muy bonito este paseo por el paisaje burgalés de la mano de la sabina y tuya (la mano, no el árbol) ;-)
Un abrazo.

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

...Y también, una madera muy aromática. ¡No se puede pedir más!
Muchas gracias por asomarte a este paisaje, Jesús.
Otro abrazo para ti

Javier Andrés Antón dijo...

Me ha gustado mucho tu descripción. Sabinares hay muchos y tengo que decir que los burgaleses son los que menos conozco, me vienen a la memoria el sabinar cercano a Hoces del Duratón, sabinas esporádicas en la zona abulense por Robledo de Chavela...

Hermoso, fuerte y duradero árbol, del que cuentan que hubo mucha presencia en estas nuestras tierras.

Por cierto, nunca me ha tocado tener que quitarme una garrapata, cuentan que pueden ser peligrosas, toquemos madera, y si puede ser de Sabina mejor que mejor ;-)

Saludos

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

Muchas gracias, Javier Andrés Antón, por tus palabras. Me ha sorprendido lo de las sabinas en Robledo de Chavela, zona que suelo frecuentar (tendré que mirar más...).
Otro saludo para ti.