lunes, 28 de mayo de 2018

VIBORERAS DE TALLO DEFORME (una fascinante fasciación)

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La primavera de 2018 ha sido generosa en el centro de la península ibérica, con lluvias y temperaturas no muy altas; así que las plantas herbáceas han adquirido un espléndido desarrollo. En concreto, la floración de las viboreras (Echium plantagineum) está siendo espectacular en bordes de carretera y caminos, y en pastos de dehesa. Por comparación alguien podría afirmar que en primaveras secas no han florecido, pero lo cierto es que lo hicieron con porte más reducido que el actual y quedando ocultas por herbáceas más altas.

Floración de viborera (Echium plantagineum). Collado Villalba (Madrid)

En primaveras favorables el desarrollo de las viboreras es desmesurado y por un tiempo se convierten en protagonistas de paisajes con herbazal mediterráneo. Ya sea por el tamaño que han adquirido los ejemplares o por su abundancia, este año ha resultado relativamente fácil hallar entre ellos individuos de extraña apariencia y complicada explicación…



Viborera (Echium plantagineum) con tallo deforme por fasciación.

A cierta distancia se reconocen por la excesiva acumulación de flores azules en lo alto de la planta, a modo de maza. De cerca dejan ver un tallo inusualmente ancho: como si hubiera sido planchado hasta extenderlo lateralmente en algunos casos a más de 5 cm.



Viborera (Echium plantagineum) con tallo deforme por fasciación.

Algunos de estos tallos anómalos crecen en espiral y mantienen una forma retorcida, otros permanecen en el mismo plano. Los hay que llegan a dividirse y tampoco faltan los que se doblegan en su extremo superior.



Viborera (Echium plantagineum
con tallo deforme por fasciación, retorcido en espiral.

Se trata de una deformidad denominada fasciación o crestación causada por microorganismos, generalmente bacterias sin pared celular que reciben el nombre de fitoplasmas…pero ¿cómo llegan a la planta y la deforman? En parte puede averiguarse fijándonos en ciertos detalles.

De las observaciones que he realizado esta primavera he obtenido lo siguiente:


OBSERVACIONES 

Es muy baja la proporción de plantas afectadas. Y no es habitual hallar juntos a los ejemplares afectados sino a cierta distancia.



Planta completa de viborera (Echium plantagineum
con tallo central deforme por fasciación, visto de perfil.

Las viboreras observadas son plantas con estructura de base radial: en su centro se alza un tallo rodeado por los demás. Curiosamente en todos los ejemplares que observé únicamente era deforme el tallo central, los tallos radiales (e incluso algunas ramillas del central) son absolutamente normales.

Además, el tallo central siempre estaba afectado por fasciación en toda su longitud (desde el suelo al ápice florido), aunque la anchura de esa fasciación puede diferir de unos ejemplares a otros existiendo algunos con tallos muy ligeramente afectados.



Planta completa de viborera (Echium plantagineum), 
aspecto normal sin fasciación.



Planta de viborera (Echium plantagineum), 
con tallo central ligeramente deformado por fasciación.



Tallo central de viborera (Echium plantagineum
muy deformado por fasciación.


CONCLUSIONES

La inoculación del fitoplasma que causa la deformidad en los tallos de viborera debe realizarse en una fase muy inicial del desarrollo de la planta, cuando el tallo principal apenas sobresale del suelo. En ese momento la bacteria accede al ápice del tallo, donde existe un núcleo de células madre (meristemo apical caulinar), células caracterizadas por sus paredes finas -más fácilmente penetrables por el fitoplasma- y que se dividen muy activamente generando el desarrollo del tallo y condicionando su aspecto final.



Tallo central de viborera (Echium plantagineum
afectado por fasciación.

El agente (vector) que transmite e inocula el fitoplasma en cada planta debe acceder a ella dispersándose por el aire, si lo hiciera por tierra inocularía a varias plantas cercanas. Además, lo hace en un momento en que pocos insectos se mantienen activos: de otoño a invierno, cuando está naciendo la planta. Y ha de ser un animal pequeño capaz de picar el tierno e incipiente tallo central justo en el ápice donde se ubica el meristemo. Esto nos pone sobre la pista de un sospechoso grupo de insectos candidatos: los cicadélidos, insectos hemípteros que reciben el nombre común de chicharritas o saltahojas. De aspecto similar a un diminuto saltamontes, se alimentan picando a las plantas. Mediante esa picadura obtienen savia y pueden transmitir virus y bacterias a los vegetales.

Es interesante considerar que, además de en las plantas, los fitoplasmas pueden replicarse en el interior de los insectos cicadélidos asegurando así su pervivencia mientras hierbas mediterráneas como las viboreras (anuales o bienales) llegan a secarse por completo y sólo quedan sus semillas en el suelo...¡hasta diez mil por planta!


(Agradezco aquí a mi amigo Jesús Dorda Dorda 
el haberme puesto sobre la pista de este fascinante suceso.)


*Más sobre fitoplasmas en:

ESCOBAS DE BRUJAS, fitoplasmas y enanos

PEQUEÑOS HALLAZGOS de pinos enanos


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